Patricia Costa es una joven periodista con compromiso, vocación y con el Periodismo con esa mayúscula que tanto echamos en falta. Como ya hemos dicho en 1001 Medios, los periodistas también somos personas y, Patricia Costa, ganadora del Premio de Periodismo Carmen Goes que convoca cada año el Ayuntamiento de Melilla, es una de ellas.
El reportaje premiado se titula ‘Ablación’, emitido en el programa de RNE ‘Tolerancia 0’:
¿Lapidación? ¿Mutilación genital? Cuando las mujeres ven violados sus derechos (Tolerancia Cero)
08-10-2009La lapidación sigue siendo uno de los castigos más salvajes de la actualidad. Sus protagonistas son principalmente las mujeres , casi siempre acusadas de adulterio o faltas contra el honor. Yolanda Vega, de Amnistía Internacional nos cuenta en qué países se siguen dando estas prácticas. También hablamos de ablación, una práctica que mutila a niñas y adolescentes en todo el mundo y les impide llevar una vida sexual normalizada cuando son adultas. Patricia Costa ha recogido sus voces en un fantástico reportaje.Y un apunte histórico con Dolores Serrano, profesora de Estudios Árabes de la Universidad de La Laguna, en Tenerife: el significado que la indumentaria tiene en las mujeres musulmanas, qué simbolizan los distintos tipos de velos y cuál es su raíz histórica (07/10/09)
La Opinión de Granada ha recibido la peor y la mejor de las noticias de su corta historia en 18 días. Primero su cierre fulminante. Luego, como una agridulce venganza del Periodismo, tocado de ¿muerte? por la crisis, dos de sus periodistas han visto cómo su trabajo ha sido reconocido como el mejor de Andalucía.
Si Dios o una buena oferta laboral no lo remedian antes, un periodista en paro acudirá este año ante el presidente de la Junta de Andalucía para ser reconocido como el más destacado del año. Álvaro Calleja pondrá cara así, a la situación de nuestro gremio: nos come la crisis, la mala gestión empresarial, la crisis estructural, la crisis del modelo… pero, ¡andá! el periodismo resiste.
Su periódico no podrá enorgullecerse en portada de haber ofrecido a sus lectores el mejor trabajo periodístico del año. De hecho, no lo hace ni la supuesta edición digital, que todavía sobrevive como puede en la red. Al menos, no hemos encontrado un enlace que mostrarles.
Es curioso. Buscando respuestas a la crisis de los medios escritos los autores de este post creímos haber encontrado una tabla de salvación: los contenidos de calidad y los periodistas de raza. Un binomio al que sin duda tanto Álvaro como Santi le han puesto nombre propio desde hace años y, lo que es mejor, un binomio que nos han dejado compartir en las distintas redacciones de Granada. Ese gesto crítico, ese cuestionar cada uno de los titulares que llegaban a la mesa y esa destreza buscando historias son los cimientos sobre los que se construyen trabajos como la serie ‘Memoria Recuperada’ que ahora ha valido el Premio Andalucía de Periodismo pero que están presentes en todos y cada uno de los textos con los que habéis derramado calidad en los medios de la provincia granadina.
En esas incontables ocasiones -que forman parte de vuestro quehacer diario- no llegaron unos miles de euros a vuestras cuentas bancarias, ni vuestro teléfono sonó repleto de felicitaciones, ni ningún político se afanó en halagar su dedicación a este oficio, aunque también entonces los lectores devoraran vuestros textos recién salidos del quiosco.
Es curioso, decimos, que los años que pasamos sentados juntos en la mesa de la redacción, Álvaro, se convirtieran sin quererlo en un ejercicio práctico del mejor periodismo (aderezados de una grata amistad…) y que unos años más tarde el periódico al que prestigiabas con tu firma haya cerrado.
No creemos que este premio sea un homenaje ‘póstumo’ a nada.
Pensamos que los buenos profesionales, como tú, están ahora más vivos que nunca, que la batalla para el futuro de la prensa se libra necesariamente en los contenidos y que lo único que puede acabar con el periodismo es el mal periodismo unido a los intereses espurios de aquellas empresas que no tienen como objetivo el periodismo.
Hemos oído a otro gran maestro, Ramón Lobo, que el periodismo de calidad sigue siendo ir a los sitios, buscar a los testigos, hablar con las fuentes, ver lo que pasa, contrastar y volver a contrastar… y vosotros de eso sabéis un rato.
Durante FICOD 09 hemos tenido grandes sorpresas y lecciones. Paul Brown, vicepresidente de Spotify, dejó muy claro que Spotify puede plantar cara a la piratería musical de manera alternativa, ganándose al usuario.
Se definen como un servicio, obvio, pero también como una comunidad y una empresa de contenidos. Lo que se propone al usuario vale tanto como el feedback de los usuarios.
Esto es un medio. Aquello es un fin. Se parecen, pero no son lo mismo.
En una campaña publicitaria llamar la atención es un medio.
Conseguir un cambio de comportamiento, una concienciación, una adhesión a la marca o la idea o un acto de compra, es el fin.
Parecen diferentes pero en el siglo XXI no hay dios que los dintinga.
Eso es lo que, según mi modesto cavilar , les ha ocurrido a los daneses. La sirenita tiene que estar atónita.
Idean una campaña contra la violencia machista basada en un video que invita a machacar a una señora para luego llamarte “100% imbécil” si lo ejecutas.
No creo que al tipejo que goza majando a leches a una prójima le importe un mísero pepino que, tras el bonito desahogo al que le invita el video, le insulten desde la pantalla. Que te quiten lo bailado, ¿verdad mala bestia?
Hombre. También están las peculiaridades culturales. Quizá en Dinamarca cuando a un psicópata le llaman 100% imbécil éste sufra un colapso en su maltrecha conciencia y mute en ser arrepentido, cívico y mijita humano, incapaz de volver a dañar a prójima alguna. Quién sabe. “cá uno con su cauná”, que dicen en Motril.
A mi, españolita de provincias, me parece una estupidez peligrosa y grosera que nada aporta a la necesaria concienciación y actuación colectiva contra un problema que es de todos. Pero eso sí: indudablemente ha llamado la atención.
Teles, radios, periódicos, ciberpublicaciones, y cualquier criatura del planetamundo con un ordenador, nos hemos lanzado a repetir cual pandémico viral la bonita idea danesa, en la mayoría de los casos para poner verde a sus creadores pero siempre después de mostrar el video de marras.
Y aquí campa el “comunicar por comunicar”. Es como tragar sin masticar: el mensaje a veces se nos atraganta y sale por donde no debía. Así, gracias a que todos hemos eructado el video, tipejos más allá de las fronteras danesas (hasta que han cortado el grifo capando el acceso a los foráneos) han disfrutado dándole para el pelo a esta señora. Además si luego te llaman imbécil en danés, encima no te enteras, con lo cual ni insultado te sientes. Colosal.
Es del género tonto decir: mira que mensaje más horroroso están lanzando en Pernambuco: y mostrarlo. Querida, ¿no te das cuenta de que estás dando pábulo al viral, manque sea poniéndolo verde?
En fin. Yo no lo enlazo ni jarta de vino, pero creo que debemos repensar lo que publicamos y por qué. Dejar de tragar sin masticar y de paso volver a ver el episodio de Bárrio Sésamo donde se muestra la diferencia entre el medio y el fin, entre censura y cortafuegos.
Como las declaraciones de cierta modelo haciendo proselitismo de la anorexia. Hala: todos a publicarlas por si alguna adolescente de Quintanilla de Onésimo no las conociera.
Esto es un cortafuegos.
Esto censura.
Parecen diferentes, pero no los distingue ni dios.
PD: Se ha cerrado el acceso al video fuera de Dinamarca después del aluvión de visitas. Ya se ha replicado universalmente por todos los rincones del orbe. Por eso hoy me atrevo hoy a publicar esto que lleva varios días en la nevera. Y no, no tengo del todo claro si hago bien.
DISCLAIMER: Una polémica campaña en Dinamarca de una ONG contra la violencia machista que simula ser un videojuego donde se invita a pegar a una mujer para luego sancionar este comportamiento, ha sido pasto de los periódicos digitales, blogs, cadenas de TV y prensa de todo el mundo.
En la mayoría de los casos prensa y blogguers han mostrado y criticado la iniciativa, pero al mismo tiempo han logrado la extensión viral del polémico video hasta el punto de que el gobierno danés se ha visto obligado a cerrar a los extranjeros el acceso a la web de la campaña, asediada de visitas.
Se nos ha enseñado a denunciar lo denunciable como vía para acabar con comportamientos o mensajes lesivos, antidemocráticos, delictivos o que contradigan los derechos humanos y ciudadanos. La red amplifica esta denuncia , pero por otro lado expande (aunque sea en medio de una crítica) el viral “nocivo” a millones de personas que no lo hubiesen recibido de otro modo. ¿Callar es siempre censura o en ocasiones un necesario cortafuegos?
Si alguna vez alguien intenta descubrir donde nació la serie The IT Crowd, irremediablemente las miradas se volverán hacia la tienda de informática de un pequeño pueblo de Alcalá la Real, en la campiña sierra sur del Santo Reino de Jaén, desde donde @el_rafa imparte lecciones de vida con la excusa de vender ordenadores.
Hoy, fin de semana, el día más importante de la semana para todos, os recomendamos la lectura reposada y deleitosa de este post, en el que @el_rafa pierde su virginidad, la informática, al comprar su primer ordenador.
@el_rafa y miles de jóvenes adolescentes españolitos pertenece a ‘La Generación del Conocimiento’. Son el eslabón perdido entre los analógicos y los denominados nativos digitales. Se les abrió un mundo y de ellos les extrajeron la expresión ‘generación de conocimiento’.
Corría el año 1992 , Don Juan Carlos reinaba en España, la Selección seguía sin ganar un partido de fútbol y Sevilla es el centro del Universo con la Expo, otra vez…
De cuando la radio era en blanco y negro: “Como con esto del otoño se vuelve uno algo nostálgico y deprimente, digo… deprimido, me ha dado por pensar en mi primer ordenador. Era 1992 y era un 386, sin copro ni nada, con dos megas de RAM (creo recordar) y un disco de unos 40 megas. Acompañado de una tele de 14” y una Epson de agujas. Ni mucho ni poco, lo normal en la época. En aquellos tiempos estos chismes los vendían en las tiendas de videos y televisores. Han tenido que pasar 17 años para que las tiendas de informática sean las que vendan vídeos y televisores, todo tiene que cambiar para que siga como siempre (…)”.
Ayer tuve la oportunidad de acudir a una charla sobre Open Goverment en el marco de Ficod. El cartel estaba compuesto por cinco personas, pero al final ha quedado todo en un mano a mano entre César Calderón (@netoraton) y Marc Vidal (@marcvidal), quienes, al parecer han querido decir más de lo que han dicho en sus respectivas intervenciones. En el caso de este último, si en lugar de haberse comportado como María Patiño (via @anaaldea), hubiera aportado cosas al debate, estoy convencido de que todos hubiésemos ganado. Pero vayamos al contenido.
Es la primera vez que acudía a una charla de este tipo y sí, el tema me interesa. Primero como ciudadano interesado en el mundo 2.0, firme creyente de lo que estas herramientas aportan a las relaciones personales, destrozando jerarquías y poniéndonos a todos en la deseada horizontalidad. Y en segundo lugar como persona preocupada por las relaciones entre la ciudadanía y los gobernantes. Es obvio, y en eso coincido con César, que la Administración no puede seguir funcionando con los mismos principios que la movían en el siglo XIX. La sociedad de hoy es radicalmente distinta y eso exige, como también decía Calderón, que los funcionarios, que a la postre son los intermediarios entre la ciudadanía y la Administración, incorporen a sus mecanismos de trabajo, herramientas de “O-Gov” para que pueda ser una realidad.
Pero es obvio que, si en algo han de cambiar los Gobiernos en la relación que deben mantener con los “administrados” es en eso que se denomina “escucha activa“. Es decir, y de nuevo entronco con uno de los argumentos lanzados por César, el “O-Gov” debe ser un hecho, de manera fundamental en la fase de iniciativas legislativas. La relación ciudadano/Gobierno, debe tener un punto caliente en esta versión 2.0, el de la toma de decisión. Aunque ello, como decía Vidal, nunca deba confundirse con un referéndum.
Las herramientas para permitir que el político y el ciudadano puedan tener un tú a tú en el que el segundo se sienta, no sólo escuchado, sino partícipe de las decisiones que se tomen, existen. Ahora sólo hace falta la voluntad de desarrollarlas. Pero no sólo por los políticos, sino también por los “gobernados“.
Una reflexión para finalizar, también salida de la boca de : “No hay buen gobierno, sino buenos ciudadanos”. ¿Estamos preparados para asumir el reto que las Nuevas Tecnologías ponen en nuestras manos? O con entra en el facebook y hacer un grupo con el nombre “Estoy harto de los políticos”, nos damos por satisfechos. Nunca como ahora hemos tenido la posibilidad de influenciar tanto. Jamás. ¿Lo aprovecharemos?
También sois muchos quienes consideráis que los conferenciantes van al EBE a hablar de su libro. Pero mi apreciación es un tanto distinta. Creo que los que vamos a Sevilla, llegamos allí ya con el libro comprado desde bastante antes, y que como mucho queremos volvernos a casa con él firmado. Poco más.
Entonces, en realidad, las ponencias son la excusa porque el EBE son las personas. Y para nada estoy de acuerdo con quienes dicen que allí no se comparte. ¿Cómo si no aumentaría el número de gente que desea que llegue noviembre para ir “al encuentro”? El boca a boca, las risas, los vídeos, los abrazos, las cañas, el trayecto de ida y vuelta…
Distinto es (para mi) el caso del FICOD en el que la gente se encuentra por casualidad por las amplias salas de esparcimiento y espacios de negocio, o de lejos en las apiñadas (y variadas) salas con mesas redondas, donde si hay suerte puedes hasta entrecruzar la mirada con algún conocido.
En el FICOD la gente va y viene a trabajar o a aprender; tiene un interés preciso en un contenido concreto y se desplaza hasta allí para atender. ¡Aquello sí que es una enorme libería! Y tú vas hasta el Campo de las Naciones porque tiene referencia de algún autor o saga en concreto, y quieres cerciorarte de que verdaderamente te merece la pena comprarte el libro.
En el FICOD lo más importante son los contenidos. Y si en el EBE consideramos que son solo ‘un algo’ más, lo que falta encontrar en Sevilla es la forma: una mejor forma de captar nuestra atención dentro del recinto y no solo fuera de él; o viceversa, lo que se prefiera.
¿Qué en Twitter se genera en estos eventos excesivo ruido?? ¡¡Bendito ruido!! Si en un espacio no se quiere jaleo, que se cierren las puertas a cal y canto. Quiero decir, que a quienes nada aporte lo que en esta grandísima herramienta ‘se vomita’… lean y escriban exclusivamente para sí mismos. O en grupos de 6, o entre 14.
Ahora bien, cuando estas macro reuniones, los ponentes o ‘sus libros’ se desinflen, pierdan relevancia y protagonismo…que se las ingenien otra vez para encontrar un nuevo modo con el que hacerse ruido.
En FICOD rara es la ponencia o mesa redonda que no tiene gente fuera porque se ha quedado sin sitio en la sala. Una vez que el teléfono móvil se ha convertido en el dispositivo estrella para conectarse a la red llega el siguiente paso, las aplicaciones, los contenidos y la participación.
Durante el debate hubo dos posturas claras, la mantenida por Manuel Reverte de Nokia y Rusti Baker de Motorola frente a la de Pablo Barallat de Vodafone. Los primeros, fabricantes de dispositivos, dejaron ver que cada vez es menos importante el uso del móvil para hacer llamadas, y que el futuro será la voz sobre IP. Una situación que lógicamente no agrada a Vodafone como operador que cobra principalmente por ello. Pablo Barallat prefirió no pronunciarse sobre esta situación pero sí dejó claro que “el problema de las baterías hay que arreglarlo. Tratamos de hacer que los fabricantes lo mejores. En los móviles la factura ya no es la frontera, ni también la cobertura, es un problema de hardware”.
Rusti Baker puso sobre la mesa el esfuerzo que hace Motorola en este sentido con su sistema Motoblur. “En lugar de conectarse con cada aplicación lo hace de una vez cada cierto tiempo pero a todas los servicios que se le indiquen para que no se desperdicie la batería”.
Manuel Reverte de Nokia mostró la necesidad de un cambio de cultura en el uso del móvil: “En Europa están algo más avanzados y abiertos a nuevos usos. En España estamos muy contentos con la franja de 24 a 35 años, pero si se sube la edad hay mucho que explicar para que generen contenidos desde móviles”.
Creo firmemente que el éxito en el tiempo del EBE depende de la capacidad que tenga de hacer que los asistentes levanten las cabezas de sus monitores.
La primera vez que entré en la sala en 2008 pensé que aquello parecía una conferencia que alguien da en los pabellones de prensa de un gran evento deportivo o cumbre estratégica. Me pareció fascinante. La capacidad de atención parcial continuada es un viejo amigo mío y ver a tanto talento entregado al noble arte de surfear entre estímulos externos confieso que me pareció el mejor lugar del mundo donde pasar unas horas rodeado de mi gente empática.
El uso de Twitter es algo fantástico porque permite criticar a placer escondido en el anonimato. Reconócelo, es genial meterle al grandullón de la clase sin que sepa quién eres. Y si encima @elqudsi te hace un RT puede ser lo más grande.
El uso de esta herramienta es algo enorme pero marca demasiado al evento. Si el ponente es fantástico capitaliza el sentido positivo de los twitts y reduce su frecuencia. Sin embargo si las charlas flojean aquello parece un fuego de campamento sin fogata, gamusinos y piñones. Esa lotería basada en la capacidad, normalmente no probada, de los moderadores y/o ponentes de entender que están en un show es un lujo que los organizadores no pueden permitirse.
Este año la selección de ponencias/charlas ha sido un equilibro entre los temas recurrentes (Estado de la blogosfera - V.V.A.A.) y lo técnico (Mis datos son míos - Paloma Llaneza) y han ganado claramente los segundos junto con la entrevista de @Bertop a Pau Eyeos. El formato ponencia no le vale al EBE, no en la medida en la que los ponentes son demasiado lineales y no captan la atención absoluta, algo díficil cuando la mayor parte del público sabe tanto o más que el que se atreva a subir.
Por eso las charlas técnicas concentran más la atención. Se dirigen a aspectos que, al no ser globales, siempre cuentan con mayor capacidad de divulgación y por lo tanto de hacer que dejemos de Twittear sobre si el Tele de @Victoriano supera al de @Wicho.
Aun así el EBE es mucho más: es una metakedada al juntarse distintos grupos de edad con focos dispares como el blog, el podcast o el contenido puro y duro. Es la parte atractiva y sugerente: tomar Sevilla a ritmo de RSS es de las mejores experiencias para cualquiera que pase parte de su vida en la Red. Este aspecto es por el que merece la pena luchar y apostar, pero, de nuevo, no el que garantiza la continuidad, Microsoft no paga tan sevillanos tapeos.
¿Cuál es el posicionamiento del EBE? o mejor dicho ¿Hacia dónde tiene que ir para ser percibido por una cita obligada para los patrocinadores? Esta pregunta viene al hilo de la sensación que me invadía al ver el precario e infantil trabajo de los presentadores, la entrega y dos canciones del karaoke fin de fiesta y el más que bochornoso primer Speaker Corner que se dio. Según esta frase no, pero sí que merece la pena hacer el esfuerzo de limitar el tono (y no necesariamente a base de presupuesto en presentadores profesionales) si no en ejercer una dirección más ferrea de escena, que ya quedan los divertidos premios Bitacoras.com para reírnos todos.
¿Es el evento un fin de semana juvenil o un congreso de aburridos doctores en medicina? A veces no se distinguía. Y creo que en la mezcla no se encuentra la continuidad. Esta reflexión, que se dirige a la organización también es mancomunada, al menos entre el grupo de gente, no pequeño, entre el cual me moví durante tres días.
En el contenido hay que trabajar pero más aún en la forma y tendremos un evento difícilmente superable en nuestro país.
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La omnipresencia de Twitter en EBE09.
Un vídeo de Periodismo al Pil Pil para 1001Medios.
Música encontrada en Jamendo: Johaness Gilther. ‘Be With Me’.
También puedes leer ‘Twitter como excusa’.