En FICOD rara es la ponencia o mesa redonda que no tiene gente fuera porque se ha quedado sin sitio en la sala. Una vez que el teléfono móvil se ha convertido en el dispositivo estrella para conectarse a la red llega el siguiente paso, las aplicaciones, los contenidos y la participación.
Durante el debate hubo dos posturas claras, la mantenida por Manuel Reverte de Nokia y Rusti Baker de Motorola frente a la de Pablo Barallat de Vodafone. Los primeros, fabricantes de dispositivos, dejaron ver que cada vez es menos importante el uso del móvil para hacer llamadas, y que el futuro será la voz sobre IP. Una situación que lógicamente no agrada a Vodafone como operador que cobra principalmente por ello. Pablo Barallat prefirió no pronunciarse sobre esta situación pero sí dejó claro que “el problema de las baterías hay que arreglarlo. Tratamos de hacer que los fabricantes lo mejores. En los móviles la factura ya no es la frontera, ni también la cobertura, es un problema de hardware”.
Rusti Baker puso sobre la mesa el esfuerzo que hace Motorola en este sentido con su sistema Motoblur. “En lugar de conectarse con cada aplicación lo hace de una vez cada cierto tiempo pero a todas los servicios que se le indiquen para que no se desperdicie la batería”.
Manuel Reverte de Nokia mostró la necesidad de un cambio de cultura en el uso del móvil: “En Europa están algo más avanzados y abiertos a nuevos usos. En España estamos muy contentos con la franja de 24 a 35 años, pero si se sube la edad hay mucho que explicar para que generen contenidos desde móviles”.
Creo firmemente que el éxito en el tiempo del EBE depende de la capacidad que tenga de hacer que los asistentes levanten las cabezas de sus monitores.
La primera vez que entré en la sala en 2008 pensé que aquello parecía una conferencia que alguien da en los pabellones de prensa de un gran evento deportivo o cumbre estratégica. Me pareció fascinante. La capacidad de atención parcial continuada es un viejo amigo mío y ver a tanto talento entregado al noble arte de surfear entre estímulos externos confieso que me pareció el mejor lugar del mundo donde pasar unas horas rodeado de mi gente empática.
El uso de Twitter es algo fantástico porque permite criticar a placer escondido en el anonimato. Reconócelo, es genial meterle al grandullón de la clase sin que sepa quién eres. Y si encima @elqudsi te hace un RT puede ser lo más grande.
El uso de esta herramienta es algo enorme pero marca demasiado al evento. Si el ponente es fantástico capitaliza el sentido positivo de los twitts y reduce su frecuencia. Sin embargo si las charlas flojean aquello parece un fuego de campamento sin fogata, gamusinos y piñones. Esa lotería basada en la capacidad, normalmente no probada, de los moderadores y/o ponentes de entender que están en un show es un lujo que los organizadores no pueden permitirse.
Este año la selección de ponencias/charlas ha sido un equilibro entre los temas recurrentes (Estado de la blogosfera - V.V.A.A.) y lo técnico (Mis datos son míos - Paloma Llaneza) y han ganado claramente los segundos junto con la entrevista de @Bertop a Pau Eyeos. El formato ponencia no le vale al EBE, no en la medida en la que los ponentes son demasiado lineales y no captan la atención absoluta, algo díficil cuando la mayor parte del público sabe tanto o más que el que se atreva a subir.
Por eso las charlas técnicas concentran más la atención. Se dirigen a aspectos que, al no ser globales, siempre cuentan con mayor capacidad de divulgación y por lo tanto de hacer que dejemos de Twittear sobre si el Tele de @Victoriano supera al de @Wicho.
Aun así el EBE es mucho más: es una metakedada al juntarse distintos grupos de edad con focos dispares como el blog, el podcast o el contenido puro y duro. Es la parte atractiva y sugerente: tomar Sevilla a ritmo de RSS es de las mejores experiencias para cualquiera que pase parte de su vida en la Red. Este aspecto es por el que merece la pena luchar y apostar, pero, de nuevo, no el que garantiza la continuidad, Microsoft no paga tan sevillanos tapeos.
¿Cuál es el posicionamiento del EBE? o mejor dicho ¿Hacia dónde tiene que ir para ser percibido por una cita obligada para los patrocinadores? Esta pregunta viene al hilo de la sensación que me invadía al ver el precario e infantil trabajo de los presentadores, la entrega y dos canciones del karaoke fin de fiesta y el más que bochornoso primer Speaker Corner que se dio. Según esta frase no, pero sí que merece la pena hacer el esfuerzo de limitar el tono (y no necesariamente a base de presupuesto en presentadores profesionales) si no en ejercer una dirección más ferrea de escena, que ya quedan los divertidos premios Bitacoras.com para reírnos todos.
¿Es el evento un fin de semana juvenil o un congreso de aburridos doctores en medicina? A veces no se distinguía. Y creo que en la mezcla no se encuentra la continuidad. Esta reflexión, que se dirige a la organización también es mancomunada, al menos entre el grupo de gente, no pequeño, entre el cual me moví durante tres días.
En el contenido hay que trabajar pero más aún en la forma y tendremos un evento difícilmente superable en nuestro país.
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La omnipresencia de Twitter en EBE09.
Un vídeo de Periodismo al Pil Pil para 1001Medios.
Música encontrada en Jamendo: Johaness Gilther. ‘Be With Me’.
También puedes leer ‘Twitter como excusa’.