El sentido de mi voto
Esta mañana he decidido, finalmente, no votar al PSOE en las próximas elecciones. Mi decisión se basa en la decepción que siento como votante, ciudadano y usuario de Internet.
Lo he comentado con algunos amigos a lo largo de la mañana y sus preguntas me han llamado la atención: ¿Ya estás cansado de que te engañen? ¿te has dado cuenta de que este tío nos lleva a la ruina? ¡¿Por ese ‘Motivo’ les vas a dejar de votar?! No-me-jodas-hombre.
El ‘Motivo’ viene a ser el acuerdo en el Consejo de Ministros de hoy viernes para que el anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible vaya para el Congreso con la “Ley Sinde” empotrada.
Puede parecer un motivo menor para muchos, así me lo han reflejado, y pueril para otros pero no para mí. Desde hace mucho tiempo no contemplo la política democrática en el mundo occidental regida por premisas ideológicas sino como una gestión económica de recursos soterrada dirigida por Morlocks que a su vez controlan a los Eloi visibles. La diferencia con los personajes de H.G. Wells es que Morlocks y Eloi se comen a una tercera raza, la Ciudadana.
Comen nuestras ideas, comen nuestras economías, comen incluso nuestras proyecciones pero la mierda que cagan es soportable. Vivimos en un sistema no perfecto donde aceptamos un índice de desviación apreciable pero no insoportable porque el resto es bueno: para nosotros y para el futuro de nuestros hijos. Desde luego es mucho mejor que lo que tenemos a cientos de kilómetros al sur de Almería, rincón de este país donde vivo.
Y no me importa. Hace tiempo que incluso dejé de hablar de política porque no tiene ningún sentido iniciar debates con personas ajenas a la idea de poder cambiar de opinión. Yo lo soy, y de hecho lo considero una de las mejores fuentes de aprendizaje interior. Es agotador y desolador hablar de política, de esta política en los últimos 10 años.
Todos los ‘Motivos’ arriba citados son genéricos, es decir, pueden aplicarse a cualquier partido o persona en el poder. Son posicionamientos, una de las mayores virtudes que ha conseguido la política en los últimos 10 años es formar a la ciudadanía para que ésta sea capaz de encontrar las excusas o acusaciones por sí misma sin esperar un comunicado oficial. Aprendí a ver ese teatro tras trabajar en un medio de comunicación cerca de 10 años y eso me inhabilita para juzgar el panorama político como tal pero también me imposibilita hablar con mis amigos o familiares. Curiosamente sólo disfruto hablando con una persona, y es un Morlock, uno que está bajo la platea. Ambos entendemos que la ideología desapareció hace tiempo, que sólo es una cuestión de humo y prestigio de puertas afuera.
¿Por qué voté al Partido Socialista? Por filia de izquierdas, por programa social y por un rechazo casí físico a la idea de la derecha del Sr. Aznar, estética y culturalmente yerma.
¿Por qué voy a dejar de votarle? Porque con esta ‘Ley Sinde’ están demostrando algo más que la pleitesía marketiniana a parte de la cultura de izquierdas, están dejando patente la falta de perspectiva en tiempo real sobre la sociedad que gestionan, están demostrando una inutilidad intelectual en proyectar a corto plazo las consecuencias de un acto que vulnera uno de los principios de la separación de poderes del Estado. Están, precisamente, haciendo lo que dicen que hacen los demás, socavar el derecho claro y establecido de las propias instituciones del Estado.
Están insultando la inteligencia de millones de personas (aunque realmente sólo puedo constatar las de unas doscientas mil).
Están insultando mi (escasa) inteligencia, y están generando una incertidumbre a mi yo empresario. A partir de hoy si una industria no se adapta a un nuevo entorno de operaciones “administrativamente” se puede legislar a su favor. Si mañana los vendedores en La Red superamos la cuota de mercado de venta directamente al consumidor igual las grandes superficies pueden querer que el Gobierno (sea del color que sea) ‘grave’ nuestra actividad con un canon especial. ¿No? Habrá una Ley que abrió la puerta, la mandan hoy al Congreso.
No voy a votar al PSOE por este motivo pero hay otro más. Y es el de considerarle un partido muy poco hábil.
Por primera vez en lo que yo recuerdo de Democracia ha habido un movimiento popular medible y contrastable. Una búsqueda de contenidos asociados al #manifiesto simple arroja una serie de números astronómicos nunca antes vista. Dicho volumen de contenidos ha sido generado por la misma cantidad de gente que a día de hoy se mantiene en la vanguardia del uso, disfrute y mantenimiento de Internet y que, mucho me tengo que equivocar, son los guías del desfiladero de tantos y tantos que se sumarán en los tiempos venideros y de aquellos que ya están incorporados y cogiendo velocidad tanto en su formación personal a través de la Red como en la proyección de su opinión.
Obviar este hecho no es de ciegos, es de chapuzas cortoplacistas. Ningún gestor con un mínimo de inteligencia o vocación política lo hubiera pasado por alto. Nadie en su sano juicio se atrevería a obviar a los que forman la comunidad más activa en generación de contenido de la historia de la Humanidad.
Siempre voto, es mi obligación como ciudadano pero el próximo no es para ellos.


