Mandar a la Abuela por Droga
Mandar a la abuela a por droga es una de las cosas más feas de este mundo, pero incluso que pegarle a un padre con un calcetín sudado, si cabe.
Pero hay cosas peores, mucho más feas, más crueles, cosas que suelen suceder los fines de semana pero que en verano llega a su máximo exponente: mandar a la madre por cosas para el ordenador.
Pongamos un ejemplo genérico:
Era una cálida mañana de Agosto, Pedrito acaba de despertarse madrugando a eso de las doce del mediodía, y puesto que está de vacaciones y además ha aprobado el solico todo un cuarto de ESO ha decidido seguir el mismo ritmo que ha seguido durante todo el año: tocarse los huevos toooodo el día. Aunque para eso necesita tener el ordenador en perfecto estado para echar una eterna partida al WoW. Mientras se sienta frente al pc y enciende el monitor ve que tiene un avisa de poco espacio en el disco duro. Claro, lleva casi un mes si echarle cuentas a la mula ni a los torrentazos y evidentemente se le ha llenado de porn…. documentales educativos.
¿Y ahora qué? ¿Va a tener que ducharse… vestirse… peinarse… bajar a la calle con el calorín que hace… comprar unos dvd’s con lo que le sobró de la paga semanal y volver a su cuarto? Ni hablár del peluquín, para eso están las madres.
Así que ahí va Pedrito, con los ojos legañosos a las doce y media de la tarde, y le dice a su madre: “Mama (así, con acentuación llana), tienes que bajar a lo del Rafa, y que te de unos deuvedes, pero que sean más erre, no menos, y que no sean erreuvedoble. Bueno, un erreuvedoble si, y más erre también, y si puede ser lightscribe mejor. Bueno, ya de camino que te de una tarrina de 25 cedes para grabar música, que siempre tengo el emepetres lleno y así lo meto en la radio del coche.”
Dicho esto, la madre por no quedar mal (y que el niño se merece todo en esta vida) se viene a mi cuchitril a conseguir lo que le ha solicitado el bambino en cuestión.
Madre: Buenas
Yo: Buenas
Madre: Dame un rerredoble con duvidú pa una mula de música en pretés.
Yo: (Glup) ¿Perdón?
Madre: ¿No se dice así? Es que me ha mandado el nene… pero ni idea de lo que me ha dicho que le compre.
Yo: (La rutina de costumbre. Como buen dependiente forense intento indagar en el caso). ¿A ver, qué estaba haciendo el nene esta mañana?
Madre: Pues se ha levantado tardecillo, es que como lo ha sacado todo en el curso y no quiere trabajar de momento, pues le dejo que descanse, que falta le hace.
Yo: Bien, ¿y luego tal vez se ha dirigido al ordenador?
Madre: ¡Cóño! Pues si
Yo: Y ¿qué ha sido lo primero que ha dicho?
Madre: Pues no sabría decirle, algo así como “joer con la mula que jartá se ha medito este mes”. ¿Puede ser?
Yo: Puede, señora, puede. Seguramente tenga el disco lleno, y le habrá dicho que compre deuvedés.
Madre: ¡Siii! algo así, pero rerrerres, creo
Yo: De acuerdo (en caso de duda, más erre, casi nunca falla, pero viene el siguiente problema) ¿Quiere una tarrina de 10 o de 25?
Madre: Glups, pues no se, la que se suela llevar la gente.
…
…
…
Y así sucesivamente, cada pregunta un reto, cada contestación un enigma, cada minuto eterno.
Finalmente le doy lo que supongo que querrá el nene. ¿Qué va a querer, pues discos a mansalva para guardar sus copias privadas legítimas? Aunque en este hipotético caso había una variable que no había contemplado: también quería un disco reescribible.
Ahora son la las siete de la tarde. El nene ha parado de jugar a las 14:35 para volver a liarse a las 14:45. Luego su siestecica (que estará reventado) y a eso de las siete, si ha refrescado un poco, se pasa a verme.
Bambino: ¿No te dijo mi madre esta mañana que le dieras discos regrabables?
Yo: (Jomio, termina de entrar por la puerta, di hola, y ya luego si quieres me echas la bronca) ¿Perdón?
Bambino: Si, que mandé a mi madre a por discos esta mañana y no le distes lo que le pedí.
Yo: No, claro, le dí lo que ELLA me pidió, si TU pediste algo no lo puedo saber.
Bambino: Joer, es que mi madre a veces parece tonta, no se entera de nada.
Yo: (Pues si hijo mío, hay que ser realmente gilipollas para hacerte un favor). Entonces dime qué (carajos) quieres.
…
Así que finalmente el bambino en cuestión consigue lo que pretendía, ha visto que es inútil mandar a su madre a comprar cosas de estas, al igual que su madre no lo manda a por tomates por que seguro que trae manzanas que también son rojillas. Pero la madre seguro que es más lista y en lugar de dar dos viajes prefiere dar sólo uno y hacer las cosas bien.
Resumiendo: Niños, no seais perros, leñe, que tocarse los huevos está bien, pero de todo se harta uno. Así que no os quiero ver durmiendo después de las diez y media, y al que duerma más le meto un virus que se va a cargar las patas abajo (aunque sea virus informático).
Por que ya se sabe, al que madruga… se le pone más dura.
Salud y suerte
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2 comentarios
2. Mariquilla Sinembargo, hace 3 años y 6 meses
juaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
1. Drag, hace 3 años y 6 meses
Desde luego, hay cada mendrugo…