Archivos del día 14 August 2008

Por El Rafa. Thursday, 14 de August de 2008.

LimpiaOrzas

No se si será un término universal o sólo exclusivo de mi pueblo, de lo que no tengo la menor duda es de que en todos y cada unos de los pueblos habrá un palabro para definir a este tipo de seres prontos a extinguirse.

Los limpiaorzas (lástima que desapareciera de la web el imprescindible diccionario alcalaino) se remonta al siglo pasado, sobre los sesenta y setenta, y se denominaba así a la parte de familia que tras emigrar en busca de curro a donde fuera (preferiblemente cataluña) volvían cada verano a pimplarse la matanza de la abuela (de ahí lo de limpiaorzas) y volverse habiendo probado la comida de verdad al menos una vez al año.

Eso a groso modo, por que matices tiene tantos como criaturas hay. La primera generación de limpiaorzas estaban deseando que llegara el verano para volver al pueblo, ponerse púo a vinos en la taberna con los colegas de siempre y de camino llevarse un par de salchichones bajo el brazo. El problema viene con las siguientes generaciones. Para los primeros su pueblo era su hogar, el lugar del que temporalmente habían salido pero esperaban regresar. Para lo siguientes no es más que una especie de museo del esperpento.

En lugar de ser la alegría de la huerta, el orgullo de su familia, el que traía curiosos regalos cada agosto, ahora vienen con sus finolis parejas a enseñarle la zona “Pues mira, aquí jugaba yo de pequeña… ¡¡¡En la calle!!!” y el otro contesta “¿Qué me dices?¡¡¡¡”. Luego paseando la pareja en cuestión no puede ni imaginarse cómo es posible que el nenaco ese vaya con la moto de cross y cosas del estilo.

Lo más terrible de todo llega al aparecer en la tienda, la catalanizada, el catalan y el abuelo que estaba en su casa más a gusto que un flamenquín. “Queremos un portátil para el abuelo, pero que tenga webcam para que podamos hacer videoconferencia y vea a los nietos”. A esto el abuelo me mira con cara de decir “Anda, tu siguele la corriente, que ya mismo se van y me dejarán vivir”.

Y finalmente lo compran y el abuelo se va con cara de “con estos quinientos euros hacía yo monerías, en lugar de gastarme la paga en una gilipollez con botonicos”. Pero ellos se van, y yo me quedo, y el abuelo también. Y se tira una semana viniendo cada día con el portátil, sintiéndose innecesariamente inútil por no saber una cosa que se inventó cuando el ya había venido de la mili y terminando por dejarlo en lo alto del armario, hasta Julio del año siguiente, cuando lo traerá para “ponerlo al día” y que crean que lo ha utilizado.

Me decía uno de estos abuelos: “Lo mejor que me han regalado ha sido el teléfono móvil, ni lo saqué de la caja y ya lleva cuatro años en lo alto del armario, es lo único que no me ha molestado de momento”.

Y ellos se van con la satisfacción del deber cumplido. En pleno agosto no le han dejado al pobre ni echarse una mísera siesta, le han llenado la casa de cacharros que jamás utilizará, la despensa vacía de lo que realmente le hace falta tener, lo han llevado al médico cincuenta y ocho veces al día (“Pa mi abuelo lo mejor” dicen, aunque sea un par de semanas al año). El abuelo se queda con la satisfacción de que mañana podrá acercarse a la taberna a echar una brisca, comer a la una, echarse una siesta hasta las seis y acercarse a las hortalizas.

Y yo, que no pinto nada en esta historia, al menos dejaré de escuchar la maldita coletilla del verano que me pone de tan mala leche “Pues en Barcelona tienen muchas más cámaras en exposición”, “Pues en Barcelona te sirven los pedidos en el día”, “Pues en Barcelona son más simpáticos y más guapos y más altos y tienen más dinero y…..”. Así que el año que viene, en lugar de quedarme en el pueblo me voy a ir a Barceona, al menos podré decirles “Pues en Jaén la birra con tapa vale menos de un riñón”, “Pues en Alcalá tardas menos de cuatro horas y tres cuartos en aparcar el coche”, etc…

Salud y suerte



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