Rutina, dulce Rutina
De vuelta a la rutina. Es más o menos como plantarse el mono de cuero o el traje de cordura en pleno agosto, jode muchísimo pero te hace sentir más seguro.
Y como decíamos ayer… justo al entrar a la tienda lo hizo tras de mi un cliente, el primero de la mañana, a las 9:25, con dos cojones. Luego cuatro o cinco más quejándose de… la vida, bastantes equipos en el taller y la gente preguntando que para cuando estarán, el transporte que no llega o llega incompleto, etc… el dulce día a día.
Y así los próximos 11 meses, casi un parto paquidérmico, que espero se vean aderezados con algo de gracia y vidilla, no todo serán miserias… espero.
En cualquier caso aquí estoy de nuevo, esperando que si bien no todo el mundo venga a alegrarme el día (bendita utopía), al menos me lo jodan con gracia, para ir rellenando el blog.
Por lo pronto estoy liado con los ejercicios de adivinación, todos me pregunta “¿Cómo va lo mío?” y yo me quedo con cara de decir “¿Y tu quien carajos eres, no ves que en dos semanas no he estado aquí?” Al menos a media mañana me ha llegado una muchacha, preguntando por el equipo más gordo que tenga, que para hacer muchas cosas, y encima lo ha comprado, eso si es empezar el día con energía y no jugando al baloncesto con un tigre que habla y va entripado todo el día.
Y luego viene lo más duro: cervecita a las dos para relajar los ánimos y hacer hambre, siesta después de comer y café con los colegas justo antes de volver a la tienda… el extraño encanto de la rutina.
Salud y suerte