De 100 a 0 en medio segundo
Con las paticas colgando que me he quedado esta mañana. Y es que hay veces en los que más vale callarse y parecer medio listo que abrir la boca y descartar las dudas.
La cosa es que le estaba enseñando portátiles a una pareja. Mientras ella los miraba el iba leyendo en voz alta y rumiando la información: “mmmmm dos gigas, mmmmm disco de tanto, mmmmmm webcam, mmmmmm dual core, mmmmm”.
Pensaba yo para mis adentros “Hombre, uno que parece que entiende, ya no tendré que empezar a poner metáforas ni ejemplos, sino simplemente explicar las diferencias entre un equipo y otro”. Oh, mísero de mi, maldito novato, parece mentira que todavía siga picando en estas cosas.
Lleno de júbilo sigo charlando con la pareja cuando de pronto él grita sorprendido y fuera de sí “¡¡¡¡¡Coño!!!! ¿¿¿¿¡¡¡¡Este es blanco????!!!!
Súbitamente los cojones al suelo.
Estaba el buen hombre tan ensimismado con las características técnicas del portátil que nisiquiera vio la foto y claro, al verla, dejó de tener importancia que el procesador fuera la mitad de pequeño o que el disco duro no llegara a los tres cuartos del siguiente.
Al siguiente cliente le preguntaré de qué color tiene las cortinas del comedor, para así buscarle un monitor a juego.
Lamentablemente no es la primera vez que pasa algo así, y mucho me temo que no será la última. Me parece cojonudo mirar el aspecto físico de los equipos, al fin y al cabo no es extraño ver ya los ordenadores en el salón, con lo que como mínimo que hagan juego con el resto de aparatos, pero sobreponer el aspecto a las características técnicas me parece una soberana mamarrachada.
Lo dejaré aquí ya por que tengo prisa, el vecino ha comprado un coche nuevo, el que aparca junto a mi moto, y tengo que pintar la moto del mismo color, que aunque esté en la cochera no quita para mantener un mínimo de elegancia.
Salud y suerte.