Además de ladrones y piratas, somos rencorosos
Y es que no nos libramos de una. Mi tocapelotas querido primo Lagarto me envía este artículo para recalentar el debate.
Resumiendo un poco (entraremos a saco en breve) viene a llorar (y no sin razón) por el cierre de varias tiendas de discos, culpando sólo y exclusivamente a “la gran masa que ha decidido que la música debe ser gratuita“.
Mal empezamos si vamos generalizando. ¿Todas y cada una de las obras musicales que haya escuchado este gran melómano las ha pagado? Permítanme que lo dude. Tal vez las haya escuchado en el coche de un amigo, en casa de alguien, en una discoteca, por la radio, … ¿Donde está el problema entonces? Ah, que como yo me la bajo de internet en lugar de grabarla de la radio soy un malo maloso.
Pero centrándonos en el tema, el “hundimiento de distribuidoras indies como Pinnacle y asfixia para las disqueras modestas, que se plantean dejar de editar singles físicos” es una pena que todos compartimos. Yo por ejemplo disfruto como un niño viendo las estanterías de cd’s y sobre todo de vinilos en la fnac, y me compro los que me apetece. Claro, que leer que una empresa se está planteando adaptar su negocio a las nuevas tecnología debería de llenarnos de orgullo.
Pero… ¿Para qué quiero un cd? Gran parte de la población oye la música directamente en el ordenador, en reproductores MP3 y últimamente en el móvil, y la calidad de un MP3 con un buen bitrate es equivalente a la del cd.
Por otro lado, un melómano preferirá (teniendo un equipo decente) oir la música en vinilo, y a los hechos me remito.
Ahí puedes hacer dos cosas, adaptarte a los nuevos tiempos o seguir como siempre. David Bravo siempre que sale este tema lo compara con los que iban en burro de pueblo en pueblo vendiendo hielo, y tras la llegada de los frigoríficos y congeladores tuvieron que cambiar su trabajo.
Renovarse o morir. Que la venta de discos haya caído no es culpa de la piratería, sino de un negocio que no ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías. Es como el profesor de electrónica que decía “¿Cómo van a existir las grabadoras de cd’s? Llevamos décadas con los vinilos y es imposible duplicarlos en casa, menos aún con los cd’s”.
Aunque no todos pierden, las discográficas que venden las descargas ganan, los grupos que autopromocionan su disco y lo venden por internet ganan, la $GA€ evidentemente gana, y el usuario final gana.
¿Quién pierde entonces? Lamentablemente las pequeñas discográficas que intentan imitar el negocio de las grandes.
No lo hagáis, hombres de dios. ¿Para qué hacer cd’s cuando no se venden? La venta de descargas es mucho más fructífera y requiere menos inversión ¿Se puede pedir más? Los cd’s se llevan a los conciertos junto con el merchandising para venderlos, y se caen como churros.
Hasta ahora hemos hablado de negocios que por no saber adaptarse han perdido fuerza. Yo siempre me quejo de que ahora vendo teles, tdt’s, homecinemas, etc… en lugar de informática pura y dura que es lo mío, pero también he de adaptarme igual que todos.
Mucho más triste es el caso de las empresas que han tenido que cerrar por culpa del canon, por culpa de que una sociedad privada haya impuesto un gravamen que hace que el precio de salida de su producto sea el doble de lo que era meses antes.
Que cada uno siga con su trabajo. Que el músico actúe, que los álbumes se vendan de la mejor forma posible y que todos sigamos disfrutando de esa pasión común que es la música. Pero eso si, no me digas que mi derecho a la cultura y mi derecho a la copia privada estan “matando a la música” como ya hizo la radio con su estrella. Si no te adaptas es tu problema, no el mío.
¿Qué diría Darwin de la actual industria musical?
Salud y suerte