Archivos del mes: April 2009
Por El Rafa.
Thursday, 30 de April de 2009.
Si, ya se que es jueves, pero como mañana es festivo lo tomaremos por viernes.
Estamos de fin de semana de cruces, así que toca salir por ahí, comer morcilla para desconectar un poco de la peste porcina y sobre todo pasarlo bien.
Pero no por ser cruces vamos a hincharnos de tópicos: que si sevillanas, que si trajes de faralae ellas y de corto ellos, etc… Propongo que estas sean unas cruces… distintas.
Así que desde aquí invito al excelentísimo que contraten a los fabulosos UltraPlayBack para que en un alarde de festividad frikuna nos deleiten con su magistral “Luke, Yo Soy tu Madre”.
Felices Cruces
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Thursday, 30 de April de 2009.
Una tienda de informática, como cualquier otro negocio, no deja de ser un sitio al que entras por que necesitas algo y yo te lo puedo ofrecer. Partiendo de la base de que entras voluntariamente y que por suerte no eres mi único cliente tengamos en consideración una serie de directrices a seguir para llevarnos bien:
1.- Nunca digas por teléfono cosas como “soy el que te pidió un presupuesto ayer” o “soy el del ordenador”, ya que si todo va bien habrá muchos como tu y no puedo recordarlos a todos por la voz.
2.- Si me traes el equipo para arreglarlo es por que tu no puedes/sabes/quieres, así que no me vengas con “¿X euros por esto? Si lo se lo hago yo en casa”, pues hazlo, nadie te lo impide.
3.- La garantía empieza a contar desde que compras el artículo, no desde que se lo das a tu novia o vuelves de las vacaciones, no me valen cosas como “Si, lo compré antes de navidad, pero es que hasta esta primavera no lo había conectado”. Pruébalo nada más llevártelo y si esta mal pues te lo cambio y todos contentos.
4.- Si traes un equipo a reparar, no me mientas. Además de que llora el niño Jesús, tardo el doble de tiempo en averiguar lo que realmente le pasa y repararlo. No te avergüences de haberlo roto, a todos nos pasa.
5.- Asegúrate de que sabes lo que has comprado y sabes como funciona antes de recriminarme que “el pen drive que me llevé no tiene para conectarle los auriculares”.
6.- Las reparaciones del taller tienen 3 meses de garantía para la misma reparación. Si te lo llevaste por que no arrancaba hace dos meses y ahora no te va el Word, comprende que no es exactamente lo mismo.
7.- No soy las páginas amarillas. Para artículos que no trabaje te puedo recomendar otras tiendas, pero comprende que si el ordenador que me pides tarda en llegarme 3 días no voy a decirte otro sitio donde comprártelo.
8.- El regateo es para los Zocos de Estambul, si te he dicho que vale tanto, has confirmado en el catálogo que vale tanto e incluso en mi web has visto que vale tanto… ¿Dónde está la confusión?
9.- Que tarde poco en arreglarte el ordenador, o que lo haga delante de tuya, no implica que sea poquita cosa y no tengas a bien pagarme. Antes no funcionaba, ahora si, ¿Vemos la diferencia?
10.- Se agradece que vengas a comprarme, no sabes cuanto, que para eso estoy. Pero en ningún sitio he leido que por la compra de un ordenador (o dos o cien) tengas derecho a mantenimiento perpetuo gratuito.
11.- Si se rompe tráemelo o llámame que te oriente. No me lo traigas después de que catorce primos tuyos que saben muchísimo le hayan metido mano a un simple error al ejecutar tal programa: será tarde, seguramente, y me recriminarás por haber tenido que tomar medidas desesperadas.
12.- (Esto ya es personal) Se perfectamente que cojeo, no me lo repitas una y otra vez cada vez que me contestas “no” a “¿Desea usted algo más?” y luego me hagas volver a pasearme para coger un ratón una vez te he sacado el ticket.
Si cunples todo esto o parte, yo me comprometo a:
1.- Atenderte con toda la simpatía de la que sea capaz (no es mucha, pero algo es algo)
2.- Tenerte el equipo reparado lo antes posible y avisarte cuando esté.
3.- Aconsejarte sobre qué producto te vendría mejor, aún a costa de hacer una venta inferior.
4.- No cobrarte por alguna reparación menor como “acto de cortesía” a tu confianza.
5.- Y sobre todo, lo más importante, no hacer un post sobre lo que mal/bien que lo he pasado reparándote el equipo.
Todo esto que he dicho tiene una validez de tres minutos pasados los cuales ya puedes entrar a la tienda con un tono de voz directamente proporcional al número de personas que haya para decirme “vaya mierda de TDT que me has vendido, ayer me quedé sin ver el partido del plus”.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Monday, 27 de April de 2009.
El precio que tienen ahora los ordenadores no es el que tenían hace unos años, tienes equipos para hacer los trabajos del cole, navegar por internet, verte alguna peli y jugar un rato por cuatro duros mal contados. Ya no es la gran inversión que era antes, no es como comprarse un coche o un piso.
Evidentemente aunque no sea demasiado es un dinero, y por tanto hay que mirar por la inversión que hace uno. Cuando me compré la moto (más cara que un ordenador, evidentemente) acudí al concesionario para preguntar, me llevé una lista de modelos, pregunté, comparé y volví para confirmar el pedido, no me llevó más de tres visitas. Entonces… ¿Cuantas hacen falta para un ordenador?
Más o menos estas (bien es cierto que es un caso extremo):
1ª Visita
Cliente: Buenas, quería ver los ordenadores
Yo: De acuerdo, dígame más o menos para que lo usaría y buscamos uno que se adapte a bla, bla, bla (unos 10 – 15 minutos de cháchara)
C: Vale, vale. Yo es que de ordenadores se lo mismo que de capar ranas, así que mejor vengo mañana con el niño, que es para él.
2ª Visita
Un par de días después
Cliente: Buenas, aquí traigo al niño, para que le expliques palabra por palabra todo lo que me dijiste el otro día, que el sabe más.
Yo: Pues mira, a tu padre le enseñé este equipo que bla, bla, bla (otros 10 – 15 minutos)
C: ¿Qué te parece, Pepito?
Pepito: Ni puta idea. El tito Antonio es el que sabe.
3ª Visita
Un par de días después.
Aquí vamos a ir ya resumiendo. Otros 10 – 15 minutos hablando con el tito Antonio que sólo hace preguntas del tipo “¿Es verdad que con el Vista no se pueden bajar películas piratas? ¿Es verdad que con el Vista, Microsoft te espía y sabe lo que haces?” etc… eso el tito que tanto sabe, si llegan a traer al otro…
4ª Visita
Un par de días después.
Finalmente se deciden, y entramos en la fase de regateo (unos 5 minutos) que suele ser así.
Cliente: El pico me lo descontarás, ¿No?
Yo: No
C: Pues me regalas unos altavoces
Yo: No
C: ¿Un ratón?
Yo: No
C: ¿El maletín?
Yo: No
C: Pues algo tienes que regalarme, que me he gastado casi 600 euros (luego comento la gracia de esto, más adelante)
Yo: No
C: Joder como eres
Yo: No, digo… que no hombre, ya te digo que ese es su precio, si quieres te lo subo 100 euros y te “regalo” el maletín, el ratón y todo lo que tu quieras.
5ª, 6ª y 7ª Visitas
Estas se suceden ya diariamente, y duran unos 5 minutos
Cliente: ¿Ha llegado ya mi ordenador? Me dijiste el Jueves, pero me he dicho… ¿Y si el transporte se ha pegado el detalle y ha llegado el Lunes*?
Yo: Pues me temo que el transporte tiene menos detalles que un Seat Panda
C: Volveré entonces el viernes? A todo esto, me dijiste que el maletín me lo regalabas, ¿No?
Yo: No
*Cámbiese Lunes por Martes y Miércoles para las sucesivas visitas, el resto permanecerá inalterable.
8ª Visita
Una vez se ha llamado al cliente para informarle de que ha llegado su equipo y está preparado (otra media hora de configuración)
Cliente: A ver, a ver, a ver, a ver, a ver, enséñamelo, enséñamelo, enséñamelo, enséñamelo
5 minutos entre desembalar el equipo, arrancarlo, que lo vea, que lo toque, que lo ponga el niño perdido de gusanitos y vuelta a guardarlo. Evidentemente no podía faltar …
Cliente: El maletín entonces de regalo, ¿no? ¿O era el ratón?
Yo: (Joder, joder, joder) Jeje, es usted un pillín, quería pillarme en un renuncio, ¿eh?
C: Hombre, había que intentarlo. Mañana entonces pasamos a recogerlo y ya te lo pago… si eso
9ª Visita
Pues ya se llevan el equipo, última oportunidad de regateo que no se puede desaprovechar, un cursillo intensivo de cómo se enciende y qué es lo que tiene y a casita.
10ª Visita
Cliente: Vaya mierda de ordenador que me has vendido, no le funciona el bla, bla bla
Yo: A ver, tráemelo por que de aquí salió funcionando, usted lo vio
A la media hora lo trae. Evidentemente el tito Antonio le ha instalado todo lo instalable, tres emules, cuatro ares, cinco antivirus, veinte reproductores, etc… y todo obviamente en versiones de hace unos añicos. A instalar el sistema de nuevo y en un par de horas listo.
Menuda parrafada, ¿eh? Pues así es la triste existencia de un vendedor de ordenadores. Lo mejor viene ahora, ¿Y si le hubiera hecho un regalo?
El cliente ha venido 10 veces, a una media de 10 minutos cada una son 100 minutos, más la configuración del equipo (130min) más la hora de volver a instalarlo todo da en total 190 minutos. Tres horas y pico a unos 30 euros la hora son 90€. Un equipo de 600 euros pongamos que me deja 60 limpios, menos los noventa son… Efectivamente, “pierdo” 30 euros por vender un ordenador. ¿Encima quieres que te regale algo?
También hay que decir que tengo más vocación de técnico que de comercial, pero es que casos como este (a dios gracias son uno de cada cien) hacen que te plantees seriamente cambiarlo todo por un rebaño de ovejas y echarse al monte a tocar la flauta y escribir poemas.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Friday, 24 de April de 2009.
Ya se palpa la primavera: la visera del casco es el paraíso de cualquier buen entomólogo, la gente va por ahí con los ojos llorosos y la nariz colorada, una día hace bueno y al siguiente frío con el consiguiente catarro primaveral y sobre todo brilla el sol chamuscando nuestros oxidados pellejos.
Y es en estos días soleados y calurosos cuando más apetece salir al campo, con los amiguetes, a escuchar música de la buena.
Lástima que no hayan inventado aún una máquina del tiempo (¿O tal vez si pero volvieron para destruirla?) para volver a aquel 1969 a escuchar en directo en Woodstock a esa bestia zurda que era Jimmy Hendrix.
Esta tarde le toca el turno a Purple Haze, que por cierto es la melodía de mi móvil al menos durante este mes. Así que encended los porros, quitaos la camiseta a y disfrutar con la guitarra del maestro.
Salud y suerte.
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Por El Rafa.
Friday, 24 de April de 2009.
La rutina está para algo, y saltársela es como alterar el orden cósmico: nunca trae buenas consecuencias.
Como buen rutinero que soy, desayuno habitualmente en el bar Avenida con Ruy el Cid. Sentados en los taburetes de la barra, él con el As y yo con el Jaén, un ratico de charla y a pagar cada día uno.
Pero héteme aquí que hoy hemos decidido (craso error) cambiar, y hemos desayunado en un restaurante que abrió hace poco, Fuegos del Sur.
Ignorantes nosotros, vimos ayer sendos carteles anunciando que se ofrecían desayunos y ahí que nos presentamos esta mañana a la hora habitual.
Para empezar no tiene barra, así que cual parejita de pipiolos nos sentamos en una mesa pequeña, uno frente a otro, aguantándonos la risa por la situación. Y es que es muy raro estar leyendo el Marca en un escenario más propio de Audrey Hepburn frente a Tiffani’s.
Y para muestra un botón:

(Click para ampliar)
Nótese que en las paredes hay cuadros en lugar de la porra del fútbol, estanterías con copas en lugar de tubos “Cruzcampo Especial Navidad” y sobre todo, lo más importante, no hay ni un puñetero expositor de huevos kinder. Así no hay quien desayune.
En próximas entregas seguiremos informando.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Thursday, 23 de April de 2009.
Petrificado me he quedado escuchando un avance informativo en la radio. Siempre tengo sintonizada por internet una emisora de música, para que le de vidilla a mis oscuros días encerrado en ese zulo al que algunos llaman “Taller de Reparación” o SAT para abreviar.
Cada hora en punto dan el avance informativo, cuatro noticias que casualmente coinciden casi a la perfección con la portada de Menéame o del 20 minutos, y siguen con su música, que para eso es una emisora musical.
Pero hoy me llamado la atención que al hablar de los piratas somalíes que están haciendo estragos lo han denominado “piratería naval“.
Así que al final han conseguido, hurra por ellos, que si sólo dicen “piratería” todo el mundo piense en descargas de internet y no en en robo, asalto, etc…
¿Hay alguna forma mejor de vencer? Pocas, además las otras suelen doler más y ponerlo todo perdido.

En los Simpsons, cuando Homer salvó la central nuclear de una hecatombe al pulsar el botón correcto tras un “pito, pito, gorgorito, ¿Dónde vas tu tan bonito?” Incluyeron en el diccionario la frase hecha “Tener Homer: tener suerte”.
Y es que el idioma es un ente vivo, caprichoso y sobre todo popular. Todo el mundo lo usa, con más o menos gracia y acierto y a todos nos lo enseñan desde pequeños.
¿Qué será lo siguiente? Tal vez cuando nuestros nietos busquen “Pirata” en el diccionario lean “Pirata: pajillero con acné adicto al emule que roba vilmente por un malentendido derecho que dice tener”.
Desde tiempos inmemoriales, una de las maneras más sencillas para atacar a alguien era usarlo como insulto. Siempre ha sido despectivo que a uno lo llamen “gitano” o “moro”, por ejemplo, o usar con desprecio “maricón”, “verdulera”, etc…
Y es que las palabras tienen mucho poder, y precisamente por eso hay que usarlas con cuidado. Cambian, están vivas, pero por encima de todo están al servicio del que las utiliza, nunca, nunca, nunca debe de estarlo al del que gobierna, que entonces pasan cosas así.
Esta mañana me ha dicho un cliente: “Rafa, tu es que sólo sabes barrer para tu casa, te lucras a mi costa abusando de tu situación de poder con respecto a mi. Vamos, que estás hecho un Sinde”
Salud y suerte.
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Por El Rafa.
Tuesday, 21 de April de 2009.
Esta mañana me he desayunado con una noticia que me ha puesto los pelos como escarpias (los de las axilas, evidentemente, en la cabeza pocos quedan).
Resulta que según leo el Gobierno “perdona” a las productoras de cine el canon digital. Pero resulta que el semejante bula papal la firma EGEDA que, aún a riesgo de parecer un ignorante político, juraría que no se presentó ni salió elegida en las últimas elecciones.
En el fondo es lo único lógico que han hecho de momento. Si total, ¿Para qué me vas a pagar un canon que luego te voy a pagar yo a ti? Echamos “la conviá del gitano” y todos felices.
Evidentemente las productoras de cine no van a piratearse sus propias películas, ¿Para qué? Y claro, se les presupone una honradez que el resto de mortales no disfrutamos.
Sin embargo también es cierto y constatable que en mi tienda yo uso los cd’s vírgenes para hacer mis copias de seguridad, las de mis clientes, para volcar datos, etc… ¿No debería de estar yo también exento? ¿Y el fotografo de la calle de al lado que graba en cd su obra? ¿Y los juzgados, ayuntamientos, bibliotecas, y todo tipo de entidades que por seguridad deben de duplicar sus datos para evitar pérdidas?
Pues nada, estos a pagar.
Aunque por otro lado… ¿No eran los fabricantes del soporte los que tenían que pagar ese canon? Otra cosa es que repercuta en el consumidor, que bien podrían ellos pagarlo de su bolsillo, si total, las empresas están ahí para hacer bulto, lo de ganar pelas es circunstancial.
Pongamos por caso que alguien de la productora esta de cine viene a mi tienda a comprar discos, ¿Se los tengo que poner más baratos? ¿Se los cobro y luego a ellos le dan un cheque? ¿Tendrán algún tipo de placa de policía que los identifique inequívocamente?
Mañana me hago un carnet que diga “El Rafa: Productó” y a comprar cd’s sin canon.
Hablaba Machado de las dos Españas, más o menos los versos eran:
“Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios,
que si no produces cine
tendrás que pagar ‘canón’”
Como si no tuevieran más referencias literarias.
En fin, no quiero entrar en más detalles por que ya se sabe lo que pasa cuando estas normas las ponen los interesados.
Ya tengo mi dosis de malaleche del día, me doy por satisfecho.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Monday, 20 de April de 2009.
Jacinto vivía feliz y contento en su pequeño taller de carpintería. Corría el año 2000 y entre el euro, el efecto 2000 y demás zarandajas, se había especializado en mesas para ordenador, que cada vez eran más y más.
Las hacía de todos los tamaños y formas: para oficinas, para academias, para el cuarto del niño, etc… Era el mayor especialista en la materia ya que el resto de carpinterías continuaba haciendo mesas normales, sillas normales y puertas normales.
Tan bien le iba que montó su carpintería en un loft de Nueva York, cosa que deseaba hacer de tanto verlo en las películas. Un helicóptero militar se encargaba de recoger y entregar los materiales y las mesas terminadas. Al fin y al cabo era el único carpintero exclusivo de mesas de ordenador, nadie las conocía como él ni por supuesto las fabricaba de tanta calidad.
El resto del gremio lo miraba con una mezcla entre envidia y asco. Un buen carpintero debe de tener su taller cerca de los clientes y los materiales, debe trabajar a la vista de todos y no como lo hacía Jacinto.
Pero la tecnología que tan a su servicio estaba decidió darle un toque de atención. Proliferó el uso de ordenadores portátiles, superando por primera vez el de sobremesas, así que la gente no necesitaba mesas para el ordenador, sino que se iban al salón o a la calle directamente. Jacinto no le echó cuentas, sabía que las oficinas seguirían con sus torres y monitores y necesitarían una buena mesa donde ubicarlos.
Entonces las empresas cambiaron. Ahora los comerciales iban con PDA’s y teléfonos Blackberry, los contables usaban portátiles para poder llevarse el trabajo a casa, y en las oficinas sólo estaba el sobremesa de la secretaria y poco más.
A Jacinto le empezaron a ir las cosas realmente mal. Ni las oficinas le hacían ya pedidos. Vendió su loft, el helicóptero y volvió a su pueblo natal con el rabo entre las piernas. Pero no se rendía.
Los compañeros le decían “Jacinto, deja de hacer mesas para ordenador, recíclate y empieza a hacer puertas y sillas como todos nosotros”. Pero no, Jacinto que era el número uno en la fabricación de mesas para ordenador no podía “rebajarse” a trabajar como cualquier otro carpinterucho de tres al cuarto.
Ya en el año 2010 desaparecieron los ordenadores de sobremesa. En las casas cada uno tenía su portátil y un ordenador pequeño junto a la tele para ver las películas. Las oficinas completamente inalámbricas no precisaban de servicios centralizados en una gran torre, sino que lo hacían todo a través de un servidor ubicado en un armario rack.
Pero Jacinto seguía siendo el mejor de un negocio extinto. No podía ser, tenía que recuperar su loft y su helicóptero. Habló con el presidente del gobierno, con los ministros, se las ingenió para llegar a formar parte del mismo y conseguir su cartera.
Entonces, junto con el ministro de economía y el de industria creó un gravamen para los equipos portátiles. Al salir de la fábrica los teléfonos, ordenadores portátiles, reproductores de música y vídeo portátiles y cualquier sistema inalámbrico o con batería verían incrementado su precio en dos mil quinientos euros (cifra simbólica según él, unos centimillos) en concepto de “multiubicación relativa y ocupación de espacios diversos”.
Las pocas empresas que no cerraron, tuvieron que desempolvar sus viejos ordenadores de sobremesa, en las casas sucedió lo mismo, hubo que hacer un hueco en la habitación del niño para colocar un armatoste de mesa con el ordenador. Ya no podían trabajar los comerciales fueran, tenían que volver dos veces al día a la empresa para actualizar los datos, los almacenes tuvieron que contratar al doble de trabajadores por que no podían actualizar el inventario in-situ, sino que alguien debería de personarse en las oficinas para hacerlo allí, así que los que no pudieron asumir ese gasto cerraron. En las casas no podían irse al salón los niños a hacer los deberes, de manera que se encerraron en sus dormitorios y ser perdió toda comunicación familiar.
Empezaron a formarse guetos en las propias casas, la niña quería estar con el tuenti todo el día, pero sólo había un ordenador, de sobremesa y encima en el cuarto del hermano, así que se fue de casa. Hubo que tirar tabiques para adaptarse a la nueva situación.
Además de no hablar en la familia por que cada uno estaba en su habitación con su ordenador, la gente empezó a engordar. No podía salir a correr por que no podían comprarse un MP3 y se aburrían, tampoco podían salir al parque a leer el correo ni hacer viajes largos por que los niños sin películas se volvían insoportables.
En el año 2015 las ciudades eran como colmenas de zombies. La gente que estaba en la calle y pensaba en quedar con los amigos tenían que volver a sus casas a llamar desde el fijo, y una vez allí les daba pereza volver a salir. Los pocos que tenían un ordenador portátil ocultaban su situación por los muchos casos de linchamientos que se habían dado.
Pero no todo era tan negro. Jacinto pudo por fin volver a Nueva York a su loft, la ingente cantidad de pedidos de mesas para ordenador lo había vuelto a poner en la cresta de la ola.
Una vez allí fue a su tienda de informática favorita para comprar cd’s, ya que había aumentado su facturación también debía de hacer más copias de seguridad y mucho más grandes. Aquello había cambiado mucho, donde estaban antes los discos había patatas, tomates y berenjenas, donde solían estar los ordenadores en exposición había calzoncillos, calcetines y camisetas. En la zona del taller no se veía lo que había, sólo que salían gemidos y se veía el reflejo de una luz roja. Se acercó a preguntarle al dueño:
Jacinto: ¿Qué ha pasado aquí?
Dueño: Con el nuevo impuesto ya nadie compra portátiles, y tampoco quieren tener cinco sobremesas en sus casas ocupando cinco espacios enormes. He tenido que adaptar el negocio como buenamente he podido. Ahora es frutería-drogería-perfumería-corsetería-burdel y apenas si puedo ir tirando.
Jacinto se quedó perplejo, casi asustado. Finalmente le dijo al tendero “pues muy bien que haces, en los tiempos que corren: renovarse o morir. Mírame a mi, me especialicé en mesas para ordenador y me va de lujo, si me hubiera quedado de carpintero corriente no hubiera salido de mi pueblo”.
Y aquí termina la fábula de Jacinto el carpintero, de como resurgió de las cenizas (de las cenizas de otros, claro) y pudo mantener a flote su negocio y nivel de vida.
Todo lo que han leído es producto de mi mente enferma, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia… ¿o no?
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Friday, 17 de April de 2009.
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¿Ha estado Hancock durmiendo en el parque? ¿Ha aterrizado el Gran Héroe Americano en él? ¿Peter Petrelli ha reventado en un banco cual Lagarto de Jaén?
No señores, no, lo que sus ojos ven es el comienzo de las obras de remodelación de la solería del Paseo de los Álamos, en Alcalá la Real, evidentemente. Ahora, que empieza el buen tiempo para disfrutarlo, con dos webs.
Lo bueno de esto es que como todo lo que sucede en el parque gira en torno a etnosur, se prevee que las obras finalicen para agosto, aunque por otros lados he escuchado que van para mínimo 6 meses, ya veremos.
Mientras tanto, y dada la situación privilegiada en la que me encuentro para hacer las fotos, seguire poniendo los avances… si lo hay, que ya con el parking subterráneo terminados resabiados.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Friday, 17 de April de 2009.
Todo tiene su explicación:
El tema seleccionado para esta semana, por proximidad cronológica, es una de las (para mi) mejores canciones de los Celtas Cortos: 20 de Abril del ‘90
Que me traiga recuerdos es decir poco. Canción que no puede faltar en ninguna nochevieja, boda, encuentro, celebración en general, etc… Que cantamos los amiguetes desgañitándonos. Aunque haga meses que no nos veamos o simplemente hayamos cambiado algo de ambientes, esta canción nos vuelve a juntar.
“Ya no queda casi nadie de los de antes
y lo que hay han cambiado”
Caramba, más ración (de calamares) que un santo. ¿Que si hemos cambiado? Unos casados, otros a punto, otros pariendo, otros recién ennoviados, otros recién asolterados, y otros simplemente siguen jugando al Warcraft.
Pero si que quedamos de los de antes, y casi todos. Se me quejaba un amigo polaco (Catalán no, de Polonia) de que los españolos estamos muy enraizados, nos gusta muy poco salir fuera. Para bien o para mal (para bien, a mi entender) los amiguetes que echábamos la tarde jugando a las cartas en aquellos noventa seguimos por aquí, mejor o peor, pero aquí estamos.
Y es que 19 años no es nada.
Salud y suerte
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