Seis Años no es Nada
Corría el año 2003 cuando dejé mi anterior empleo en una tienda de informática de la localidad y monté la mía propia. Más adelante dicha tienda cambió de dueño.
Pues bien, anoche entra una señora con su hija.
Cliente: Buenas, venimos de tu otra tienda, hemos visto tal portátil, pero no han sabido explicarnos bien las características que tiene.
Yo: ¿Perdón? Supongo que se refiere a la tienda X. Esa no es mía, no tenemos nada que ver.
Cliente: ¿No trabajabas allí?
Yo: Caramba, si, pero hace ya más de seis años.
Cliente: Pues eso.
Total, que le enseño varios portátiles, le comento las diferencias entre unos y otros y finalmente me dice el modelo que había visto en la otra tienda. Lo busco en mi catálogo y le canto sus virtudes.
Cliente: Ah, pues estupendo. A mi este me gusta así que nos lo quedamos.
Yo: Perfecto, lo tengo ya pedido y me llegará seguramente mañana.
Cliente: Pues chachi piruli. Entonces iremos a la otra tienda a recogerlo.
Yo: No, señora. La otra tienda como usted dice no tiene nada que ver con esta. Es más, diría que hasta es la competencia.
Cliente: Pero da lo mismo que lo recoja aquí que allí, ¿No?
Yo: Vamos a ver. ¿Usted iría a comprar al Mercadona y recogería la compra en el Lidl?
Cliente: Claro que no, qué tontico.
Yo: (Ya somos dos) Pues esto es lo mismo. Esta tienda en la que usted está es mía, y la otra es de otro señor al que nisiquiera conozco.
Cliente: Ahhhhh, vale, vale, ya entiendo. Entonces me pones en duda. Pero bueno, como allí lo vimos antes iremos a comprarlo allí, que si no me sabe feo.
Yo: Lo que usted quiera, le anulo entonces el pedido, ¿No?
Cliente: No, no, si el portátil lo queremos. Pero lo compraremos allí. Si total, sólo hay 30 euros de diferencia, tampoco son dineros.
Y más ancha que larga se decidió a comprar en otra tienda el portátil que le había estado explicando durante quince minutos y que incluso se lo ofertaba algo más económico.
Es muy frecuente que entren clientes con publicidad de otra tienda. Es frecuente y hasta sano. Pero caramba, venir a que le resuelva las dudas para decidirse por un portátil de la competencia manda… manda.
Conforme salía toda feliz por la puerta, mi cara de capullo y yo procedimos a cerrar el chiringuito rezando por que o bien no vuelvan clientes así el siguiente día, o que por lo menos hagan lo contrario, directamente decir “dame tal portátil, que lo he visto en la otra tienda y me gusta mucho”.
No semos nadie.
Salud y suerte
