Por El Rafa. Friday, 19 de November de 2010.

Como los hombres

“A mi me gusta arreglar las cosas como los hombres, cara a cara. Nada de bancos ni chorradas de esas de por medio”

Inspira confianza, ¿Verdad?

Pongámonos en antecedentes.

Sicilia, 1976… digo… el otro día. El lunes pasado, por ejemplo.

Entra un chaval a la tienda. No tendrá más de 16 o 17 años. Pregunta por portátiles como el que pregunta si va a llover o no.

El martes, entra el chaval a la tienda, el mismo, y pregunta por portátiles como el que pregunta si te has caído o sueles echar la siesta en el hueco de la escalera.

Vamos, que mucho empeño no tenía. Sigue preguntando, mira, remira. Y no para de decir “mañana es que viene mi familia y quiero que lo vean”. Chachi pues, pásate mañana y que vean todo lo que el decoro permita.

Ni me daba confianza ni dejaba de dármela. El caso es que viene la familia y ven uno que les parece bien. No lo tenía en existencias así que lo pido.

Y por fin el gran día. Llega el chaval, pregunta que si está y gozoso observa su flamante portátil nuevo. Con maletín y ratoncico. El kit completo.

Llega el momento de la verdad.

Cliente: Bueno pues ya está. Te voy a pagar ahora un poquillo y el resto pues ya veremos. ¿Que pillo más? Pues te pago más. ¿Que menos? Pues menos. Pero en tres o cuatro meses to lo más esto está liquidado.
Yo: ¿Ein? No, hijo, no. O me lo pagas todo en efectivo o se financia.
Cliente: A mi es que no me gustan los bancos, no me fío de ellos.
Yo: Ni a mi me gustan los morosos. Y tampoco me fío. Así que, tal y como hablamos el otro día con tus padres, o lo pagas o lo financias.
Cliente: No, si pagarlo lo pago. Pero como los hombres. Entre tu y yo, como siempre se ha hecho. Tienes mi palabra, hombre. Fíate de mi.
Yo: Yo es que los hombres… vamos, que no me gustan mucho. Así que mira, dejamos el portátil aquí que está precioso y mañana si quieres te traes el dinero y lo retiras o bien traes los papeles y se financia.

Así que el pobre chaval salió cabizbajo por la puerta murmurando algo mientras sacaba el móvil.

A la media hora volvió con la mitad del precio del equipo. “El cajero no me da más, pero mañana sin falta te lo pago, de verdad. Mi madre me ha dicho que me ingresa el dinero y luego se lo pago yo a ella”.

Y que es mucho mejor, hombre, ¿Dónde vamos a parar? Si me debes a mi luego pasa lo que pasa. Que si un pulgar por aquí, una oreja por allá… Pudiendo deberle a una madre. ¿Qué es lo peor que te puede hacer? ¿Dejarte un domingo sin natillas? No creo, ni la peor madre es tan cruel.

Como uno tiene un corazón que no le cabe en los pechos, finalmente se lo llevó. Esperemos que mañana aparezca de nuevo y no me haga ir a buscarlo y traerlo de las orejas.

Salud y suerte.



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