¿Algo me regalarás, no?
Hay clientes a los que si les dices que les regalas una patada en los huevos te contestan “pues a mi primo se la diste más fuerte”.
Y es que los hay que si fueran a un bazar de Tunéz los echarían por cansinos.
Nunca he regalado nada. A lo mejor, como mucho, si he cogido una buena remesa de ratones baratunos los he dado con equipos de más de X€, a lo mejor el cable USB de la impresora. Pero poco más.
Siempre me dicen “es que te hemos comprado ya dos portátiles en menos de catorce años” a lo que yo contesto que compro veinte o más al mes y en ocasiones no me regalan ni los portes. No se como lo verá la gente que no trabaja en esto de vender cacharros con luces y botones. Pero regalar un maletín que al coste sale por unos 10€ por la compra de un portátil que apenas deja esos 10€ es un poco absurdo.
Pero al grano. Algo hay que regalar. ¿Por qué? Por un millón de causas: por que en otra tienda lo han visto siete mil euros más barato y pese a eso me lo compran a mi, por que es el tercero que compran en taitantos años, por que lo han elegido rápido y no han “molestado”, etc… Un millón de razones por las que hacer ese regalo y sólo una por la que no: por que no.
En estas que me veo con una madre, cada vez que viene lo mismo. Si es cierto que me han comprado dos equipos y una impresora, pero no me han regalado ni un mal apartamento en Benidorm y un mísero Ferrari. Así que le agradezco sobremanera que sea clienta mía, pero ya está. Supongo que algo obtendrá cuando siguen viniendo.
Omito las primeras catorce visitas a preguntar por un portátil, dado que el hijo estudia fuera es ella la que hace los recados.
Que si “exactamente el mismo” está en el carrefú lo menos mil euros más barato. Miramos la web del fabricante y ve que aquel es un modelo bastante inferior al que ella me ha encargado. Que si con el primero equipo le regalé maletín, con este también. Lamentablemente el primero fue en aquellos gloriosos tiempos en los que los fabricantes regalaban maletín con sus portátiles, y a mi me dejaban hasta para tabaco. Ahora por no dar ni los discos de instalación.
Pero uno, que le pierde la boca en ocasiones, le suelta eso de “en precio no te puedo quitar nada, ni regalártelo, pero si que te lo puedo configurar y solventar algún problemilla que te surja al configurarlo.”
El hijo estudia informática o algún tipo de ingeniería, por lo que se le presupone cierto conocimiento de dónde se mete. Y más siendo un portátil de gama media alta. Ja, ja, y si me permiten la jocosa redundancia, ja!
Ahí lo tengo, entrando por la puerta con su flamante portátil nuevo en la caja: “Quiero que me generes los 3 DVD’s de recuperación”. ¡Cáspita! ¿Sabes exactamente que son 3? Entonces es que has abierto el asistente que los genera ¿No? Ese que te da cuatro complejas órdenes: introduzca DVD1, introduzca DVD2, introduzca DVD3, Gracias por su visita.
Pues si, el chaval evidentemente lo había visto, lo había leído y lo había comprendido. Pero (y cito textualmente) “como mi madre me dijo que lo configurabas gratis, al menos hazme eso, que el resto lo tengo ya en marcha”.
¿Es pa traicionarlo o no es pa traicionarlo?
Una cosa es echar una mano a alguien que no sabe y otra muy distinta es que te saquen lo máximo que te puedan sacar. Aunque viendo como está el portátil con apenas unas horas de uso, le doy de plazo hasta navidad para hacer uso de esos dvd’s de recuperación.
Un día de estos haré la prueba y pondré carteles grandes en el escapare “operación de cambio de sexo gratuita por la compra de un ratón”, fijo que alguna madre viene con fotos de Nacho Vidal “así, o si no me voy a otro sitio”.
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