Nunca dejarás de impresionarme
Si hay algo que poco ha cambiado (de carcasa para afuera) en los últimos años, han sido sin duda las impresoras. Por haber hay tantos tipos como tipos de impresión.
Tienes laser, de tinta, de sublimación, de agujas (si, aún hay), térmicas…
Pero todas tienen algo en común: se rigen por la “Ley Clipper”.
Dicha ley, en homenaje a los complejos encendedores de la marca indica los pasos estrictamente secuenciales que hay que dar para la resolución de un problema: Si tienes gas entonces es de la piedra.”
Bien es cierto que en las impresoras la cosa se complica ligeramente, pero dejando aparte problemas electrónicos básicamente se reducen a eso. Pero vamos al grano.
Día 1
Cliente: No me lo explico, vamos, sorprendido me hallo. La impresora me imprime fatal, bla, bla, bla, bla…
Yo: Pues echémosle un ojete.
La impresora va estupenda, pero imprime en un tono verdoso… algo así como si en lugar de tinta tuviera sangre de alien. Lamentablemente es un modelo con un tiempo y no tengo cartuchos en tienda. Como le urge los compro en otro sitio.
Día2.
Cliente: Machooooo, macho, macho, macho. Que no… que esto no va.
Yo: ¿Le has puesto los cartuchos nuevos?
Cliente: Poj claro.
La miro y efectivamente, le había cambiado el de negro, así que el color seguía saliendo con un tono similar al semen de Jabba. Le recomiendo cambiar el de color (que es el que fallaba).
Cliente: ¿El de color? ¡¡Si es el más caro!! Joder con la impresora de los coj…
Día2
No puedo creerme que entre por la puerta. Doy gracias a los cielos por que tuviera una impresora doméstica y no una con cuatro o seis cartuchos.
Yo: ¿Le has puesto papel? ¿Está enchufada a la luz? ¿Está conectada al ordenador?
Cliente: ¿El qué?
Yo: La impresora, copón, ¿No vienes por eso?
Cliente: No, hombre. Que le cambié el que me dijiste y ya va de lujo que te crujo. Vengo a pagarte el rato que hayas echado. Una cosa es comprar los cartuchos en otro sitio y otra es aprovecharme de ti.
Al final la cosa salió a pedir de Milhouse.
En cualquier caso, hay acciones deducibles y otras menos. Una impresora necesita tener papel, tinta, luz y un PC. Si uno va probamos el siguiente hasta dar con el error. Aunque en las impresoras, que se gasten los cartuchos o se sequen es una opción que nadie contempla:
- Lleva un año funcionando estupendamete y de repente…
- La compré hace 3 años, y esta mañana iba a imprimir y nada. Y mira que los cartuchos están nuevos, que sólo sacaron la hoja de presentación (en su día).
- ¿Peor no es que las de laser no se gastan nunca?
Y así hasta el infinito y más allá.
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