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Por El Rafa. Saturday, 6 de February de 2010.

Clientela, cantinela, magdalenas y otras hierbas.

Variopinta es la clientela que tiene uno, y de agradecer que la mantenga. Hoy vamos a hablar de un tipo de cliente que es una mezcla entre José Mota y Santi Rodriguez. Pero no por lo gracioso y simpático, nada más lejos de la realidad, sino por lo cansino y ansiaviva.

Para poneros en antecedentes cuando estoy solo en la tienda suelo estar metido en el taller (el zulo, que lo llamo “cariñosamente”), con la cabeza dentro de algún cacharro y un ojo en la webcam que uso para ver quien entra. Como quité el pito de la puerta (el chivato, vamos) la gente piensa que desconozco su entrada, así que este ansia en particular entra tosiendo, gritando ¿¿¿¡¡¡Hola!!!??? y haciendo ruido con las llaves.

A la velocidad de la luz salgo del taller, unos diez segundos más o menos. Y creedme si digo que en ocasiones me arrepiento.

Yo: Buenas.
Cliente: Tarjetas, buenas, de memoria, tardes.
Yo: ¿De qué tipo?
Cliente: Del mejor que tengas.

Mal empezamos. Tras cinco minuticos de discusión logro deducir el tipo de tarjeta que necesita. Lamentablemente era una xD y no tengo, apenas se usa y se vende muy poquito.

Cliente: ¿Y me la puedes pedir?
Yo: Claro, a ver… tengo una de 2 higos que te sale en tanto.
Cliente: ¿Y de cuatro?
Yo: De cuatro no tengo en la tarifa, sólo de dos.
Cliente: Pues dame la de dos.
Yo: Te la pido entonces y la tienes aquí el lunes.
Cliente: ¿No la tienes aquí? Si la tienes que pedir pide la de cuatro.
Yo: Aquí no tengo ninguna de ese tipo. Te la puede pedir, pero la de dos, de cuatro no hay en la tarifa.
Cliente: ¿Pero tienes aquí la de dos?
Yo: No.
Cliente: ¿Y la de cuatro?
Yo: Tampoco.
Cliente: Pues entonces pídeme una de cuatro.
Yo: No tengo en tarifa, te la puede pedir de dos.
Clientes: Pues dame la de dos entonces.
Yo: No la tengo aquí, tengo que pedírtela.
Cliente: Pues entonces pídeme una de cuatro.
Yo: A ver, de cuatro no tengo en la tarifa ni aquí, pero de dos si que tengo en la tarifa pero no aquí.
Cliente: Entonces… ¿Me puedes pedir una de dos?
Yo: Si.
Cliente: ¿Y de cuatro?
Yo: No.
Cliente: ¿Tienes aquí alguna de dos?
Yo: No.
Cliente: ¿Y de cuatro?
Yo: Tampoco.
Cliente: Ajá… pero ¿Me puedes pedir una de dos?
Yo: Si.
Cliente: ¿Y de cuatro?
Yo: No.
Cliente: Entonces… yo creo… espera que lo consulte.

Saca el móvil e intenta explicarle la conversación al destinatario de la memoria. Imagínense si a dos bandas la conversación era complicada cómo sería a tres.

Cliente: Que dice que si tienes de más de cuatro.
Yo: No, sólo de dos y te la tengo que pedir por que no es una memoria de uso frecuente.
Cliente: Pues el dice que la lleva usando más de un año.

Finalmente me encargó la de dos, que al fin y al cabo era la única opción plausible desde el comienzo (o bien acudir a otro establecimiento a ver si tenían más variedad). Aunque justo antes de irse gira la cabeza hacia la vitrina de las memorias.

Cliente: Aquí tienes de cuatro.
Yo: Pero son de otro tipo.
Cliente: ¿Y no le valen a mi cámara?
Yo: No, la tuya usa otra memoria.
Cliente: ¿Y de la mía no tienes de cuatro?

Ganas me dieron de decirle “te la puedo dar, pero hoy no… mañaana”.

Aunque estas cosas suenan mejor cuando las cuenta Santi:

Salud y suerte.



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Por El Rafa. Friday, 8 de January de 2010.

Yo sobreviví a la Navidad de 2009

Unas cuantas camisetas he encargado con este mensaje para lucirlas orgulloso por la calle. Y es que la navidad es mi época de más curro del año.

En todos los sentidos: hay más ventas (evidentemente), más reparaciones por las lluvias y tormentas y más ampliaciones por estar los chavales aburridos sin clase.

Así que tanto dentro en el taller como fuera en el mostrador todo está más concurrido. Y eso mola, pero hay algunas cosas que diferencian la navidad de cualquier otro golpe de curro de todo el año.

La primera y más importante es que quien compra no es el entendido ni mucho menos el interesado, sino su padre / tito / hermana /… y piden cosas como:

“Dame un … de esto que le gusta a mi niño, si le vendiste tu el ordenador hace un par de años, ¿No te acuerdas?” (Tal vez del ordenador si, pero de lo que le gusta a tu niño…)

“Dame un par de cartuchos” -¿Cuales te doy?- “No lo sé, los mejores que tengas, que es para un regalo” (Tentado estuve de vender unos tonner de color de a 100 loros la unidad)

“¿Tienes cacharros de esos que cuando el nene juega ya no tenga que decir lo de jo mamá, esto es una mierda?” (¿Te refieres a Mr Propper y un estropajo para lavarle la boca?)

Por mucha imaginación que tenga uno hay una frontera entra la explicación y la fantasía que nadie debería sobrepasar.

Luego, como cada vez que hay vacaciones, viene el primo yoselarelecheporqueunavezpuseenhoraelrelojdelacocina con sus sapientísimos consejos y sus pollos sinsentido:

“¿Esto qué pollas es? Dijiste que le instalarías el office.” -No, hijo mío, OPEN Office fue lo que te dije- “No señor, si pronunciaste la palabra office fue para hacernos pensar en el de Microsoft, me estás tangando, gañán” (Y cuando digo “no te lo instalo” estoy pronunciando “instalo”, ergo debería de estar puesto)

“Quería una tarjeta gráfica para mi primo, pero buena buena, que sea PCI Xpress” -¿Tiene el equipo esa ranura? Por que me suena que tiene ya un tiempo- “Eso no importa, yo quiero una buena y estas son las mejores” (¿Pedirá también un motor Ferrari para la scooter de 49?)

“Quiero un módulo de RAM de un higo, le estoy instalando a mi primo el XP nuevo, el Vista Siete que me pide dos como mínimo y sólo tiene medio” (A esto ni le contesté, se lo dí y santas pascuas).

Luego tenemos a los chavales que han visto el anuncio del mediamá y entran con cara de pícaros: “Si viene mi madre a comprarme los reyes le dices que el portátil ese que tienes en el catálogo con la gráfica tocha.”

O viceversa: “¿Conoces a mi hijo? Si viene a por discos o algo intenta sonsacarle lo que quiere para reyes”.

Curiosa sensación de poder eso de ver a la gente por la calle y pensar “Yo se lo que le van a regalar a este, a aquel y al otro”.

Y así pasan los días, el taller a reventar, los clientes muchos preguntando y algunos comprando y llega el día de reyes.

Lo curioso de este día cinco es ver como conforme el día avanza la edad de los clientes y su presupuesto decrece.

A primera hora llegan los padres en comanda. Con vistas a llevarse un portátil o incluso dos para que luego los chavales no se peléen. Los más osados salen ya con su portátil, maletín, ratón, altavoces, …

A media mañana tal vez se lleven algún que otro portátil, pero ya el maletín que se lo compre el nene con lo que le de la abuela.

Y por la tarde todo cambia. Grupos de púberes, prepúberes y demás criaturas odiosas riéndose cual hienas en celo y cogidas del brazo para compartir calor. Con suerte algún MP4 (pero si la amiga le presta los 5 euros que le faltan) si es a primera hora de la tarde. A eso de las siete o las ocho ya se pone la cosa en plan “¿Que me das por quince euros?”.

Pasan los días y se acaban las fiestas.

Entonces llego al taller por la mañana temprano, me siendo plácidamente en mi taburete pensando en tooodo el tiempo que tengo por delante para reparar en condiciones los equipos que me quedan. Pero… “Oye, que me dijiste que cuando se acabaran las fiestas te trajera el ordenador, aquí lo tienes”. Cachis, en eso no había caído y son bastantes. Así que vuelta a arremangarse y pasar otras tantas semanas de apretura.

Salud y suerte



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Por El Rafa. Monday, 28 de December de 2009.

Un día cualquiera…

Esta mañana me he levantado de un humor excelente. La pierna la tenía mejor que la de Leo Messi: sin rastro de dolor y con una flexibilidad y fuerza inusitadas. Así que he cogido la mountain bike para venirme a la tienda.

¿El tiempo? ¿Qué os puedo decir? Un soletón que daba gloria verlo y la temperatura justa para llegar con calorcito pero sin sudar en la bici.

Un cliente ha entrado nada más abrir: “Oye, que me paso dentro de un rato y así te da tiempo a encender los equipos y tomarte un café”. A las 10 volvió:

Cliente: Muy buenos días, y felices fiestas antes de nada.
Yo: Felices fiestas, guapetón. ¿Qué se le ofrece?
Cliente: Pues mira, mi nombre es Perico de los Palotes, hace una semana me llevé un ordenador número de serie taytantos que me reparaste aquí con el número de parte taytantos catorce.
Yo: A ver, a ver… efectivamente, esos datos son correctos. ¿Qué le sucede?
Cliente: Seguramente haya hecho yo algo mal. El efecto es el mismo que la anterior vez que lo traje, se me reinicia antes de cargar windows. Aunque la causa, supongo, será distinta. Tal vez haya instalado algo que no debiera o me haya entrado algún bicho malo por internet.
Yo: No hay problema. Aunque eso si, con las fiestas de por medio tal vez se demore la reparación unos días más de lo deseado.
Cliente: Lo comprendo perfectamente. ¿Me podrías hacer un presupuesto de la reparación?
Yo: Por favor, caballero, lo miraré antes. Si el motivo del problema es el mismo o similar no le cobraría nada, para eso está la garantía del equipo.
Cliente: Pero tu echas tu tiempo, si me tienes que cobrar me cobras, ¿Eh? O no vengo más, jeje.

Posteriormente han entrado bastantes clientes pero de manera pausada. Me ha dado tiempo a estar sentado en el taburete del taller terminando las reparaciones que tenía pendientes y atenderlos a todos como se merecen. Buena caja he hecho, hay que reconocerlo, y todos se han ido contentos porque tenían más o menos claro lo que querían a excepción de uno, que sabía lo que quería hacer pero no el como, y antes de preguntarle a su primo que sabe mucho ha decidido venir a preguntármelo a mi.

Como me ha dado tiempo a terminar el equipo que me trajeron antes he llamado al cliente:

Cliente: ¿Como? ¿Que ya está reparado? Voy enseguida.
Yo: Bueno, pues aquí lo tiene.
Cliente: Muchísimas gracias, de verdad. Tengo que entregar unos informes antes de fin de año y me has hecho un favor tremendo. ¿Cuanto te debo?
Yo: Nada, buen hombre. Tenía dos antivirus instalados y he quitado el que estaba sin registrar, así que ya funciona todo y está perfectamente actualizado.
Cliente: Jolín, debió ser mi cuñado, que se piensa que por trabajar en una empresa grande donde todo está informatizado sabe más que nadie. No volveré a dejarle tocar el ordenador. Pero tu dime lo que te debo, que te lo traje mal y ahora está perfecto.
Yo: No, insisto, no me ha costado trabajo apenas y además se lo llevó hace poco. La siguiente vez le cobraré lo que sea justo.
Cliente: No se hable más, toma 10 euricos para que te convides y de nuevo muchas gracias.
Yo: Gracias a usted y feliz año nuevo por si no nos vemos.

Y más o menos así ha ido la mañana de hoy, como si de un día cualquiera se tratase.

¡¡¡¡Feliz día de los inocentes!!!!

Salud y suerte



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Por El Rafa. Wednesday, 23 de December de 2009.

Yo no he sido…

Hace pocos, pocos días desde un pueblo muuuy lejano…

Un ordenador en lamentable estado llega a manos del joven (jeje, los huevos) Rafa que sin pensar en las consecuencias decide salvar la vida de ese amasijo de hierros y bits.
Unos días antes en el maléfico imperio muuuy lejano alguien instaló un Windows Home Edition en inglés en ese mismo equipo con nocturnidad y alevosía sin que nadie percibiera la maldad de sus actos…
Tiri ti tín, tíiiinnnnn, tirititíiiii tinnn (Interprétese la música de la Guerra de las Galaxias, y que me perdone John Williams)
Tras esta friki-intro pasaemos al meollo.
Un equipo que no arranca ni funciona ni hace na de na, hay dios mío que disgusto más grande. Tomo nota, abro el parte de taller y lo meto diciéndole al cliente que en dos días (con estas fiestas hay más meneo del habitual) lo tiene canela.
Al día siguiente lo enciendo y una instalación limpia e hipólita de Windows me pide la activación. Lo más chocante es que en lugar de la “activación” lo que me pide es una “activation”.
Mmmmmm, estraño y sospechoso. ¿Está en inglés? De tanto bregar con programas, webs y sistemas operativos llega un momento que tengo que pararme a pensar si lo que tengo delante está en inglés o en español. Hasta equipos en rumano me han entrado, pero la inercia me dice que hay que pulsar el tercer botón empezando por la izquierda, o el segundo por la derecha…
Pozí, en inglés que está. Lo activo, lo actualizo, le instalo sus drivers y lo preciso para que ande (codecs, openoffice, …) y cuando el cliente llama le digo que ya está.
Viene a por el, padre e hijo.
Cliente: ¿Ya está entonces funcionando?
Yo: Pues si señor. Tenía usted una instalación limpia de Windows, que por cierto estaba en inglés, recién instalada. He tenido que activarla, instalarle todo para que funcione y actualizarla. Son X leuros.
Cliente: Ni puta idea de lo que me has dicho, pero mu caro. Toma y ya te vale, gañán.
Y con el PC bajo el sobaco abandona la estancia.
Pasó la mañana y llegó la tarde.
Tras maldecir a los joputas de mis colegas, que cuando yo salgo de tomar café para venir a currar ellos entran deseosos de una copilla y partida de cartas llego a la tienda. Abro, enciendo todo y me apontoco en mi taburete, la única persona que me comprende en horario laboral.
Se abre la puerta y veo una silueta familiar atravesarla. El padre, el hijo y el ordenador santo nuevamente en el mostrador.
Padre: Mira, que nos llevamos esto por la mañana y está igual.
Yo: Imposible, esto salió de aquí funcionando.
Padre: Si, si funcionar funciona, pero en inglés.
Yo: Efectivamente, por eso te hice hincapié en que la instalación de Windows era en inglés.
Padre: Pues pónmelo bien, que no se por qué me lo has tenido que cambiar.
Yo: Quieto parao. Te dije esta mañana que el equipo estaba recién instalado, y la instalación era en inglés. Yo no te lo he puesto, te lo he configurado.
Padre: ¿Y se ha puesto en inglés solo? Este equipo no se ha tocado desde hace cuatro años que me lo instalaron.
Yo: A mi no me mires. Esto estaba recién instalado y en inglés, y te lo dije esta mañana por que me llamó la atención.
Padre: ¿Me estás diciendo que ha sido el niño? Nene, ¿Tu has instalado el inglés este?
Hijo: Mmmmssssssnoooo, yoooo, yo no se, acabo de llegar, pasaba por aquí…
Padre: ¿Ves? El chaval no ha sido, así que has sido tu.
Yo: Mira, me trajiste el equipo que no cargaba Windows y funciona. Si no sabes quien le mete mano a tu equipo o el niño no te lo quiere decir no es mi problema.
En estas que el padre se gira y lanza una mirada al hijo que se hizo popó encima (y no era para menos)
Hijo: Ahh, vale, vale. El Windows ¿No? Esto… un amigo… que… tu sabes…
Padre: Buenas tardes, muchas gracias.
Y diciendo esto cogió el ordenador bajo el regazo sobaquero y al niño del brazo con cierta presión.
Agridulce sabor me quedó en los labios cuando los vi salir. Por un lado me supo mal haber encarado al padre y al hijo, nada más lejos de mi intención. Pero por otro… cabezicalmendra, no intentes colarmela ni echarme las culpas. Si eres mayor para instalar un Windows lo serás también para decir que la has cagado.
Si es que no tiene uno ya bastante con intentar comprender a un ordenador, saber por qué falla, qué le sobra, qué le falta… como para encima tener que asumir errores ajenos, excusas de terceros y marrones de fuera.
Salud y suerte


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Por El Rafa. Tuesday, 15 de December de 2009.

Un simple problema de entendimiento.

Hay portátiles y equipos en general que se ponen caprichosos a más no poder. Le rascas una oreja y ahora le pica la otra, le pones de comer solomillo y resulta que tiene antojo de sardinas.

En estos toma y daca entre el cacharro en cuestión y yo el final suele ser incierto: tal vez un formateo, quizás un cambio de placa base, sólo la memoria, algún virus que se ha escondido demasiado bien…

Hoy tengo un equipo de esos, un flamante portátil que tiene como talón de Aquiles el conector de alimentación. Dos veces se ha tenido que sustituir, y esta última además viene con regalo de navidad: el puñetero no se enciende. Monto, desmonto, pruebo, repruebo, y nada. Conecto, desconecto, maldigo y remaldigo pero nada.

En la web del fabricante no dice nada, evidentemente, más que cómo crear los discos de recuperación. Encima ya hay compromiso de por medio, segunda reparación en unos meses. ¿Con qué cara voy a decirle a mi cliente que hay que sustituirle la placa base y que vale casi lo mismo que el portátil?

Echo mano de la suprema sabiduría de google que sigue la máxima de que lo mejor no es saber mucho, sino el teléfono del que sabe, y hago una búsqueda a ver si a alguien más le ha pasado lo mismo. Clarividente respuesta por parte del buscador:

(Clic para ampliar)

Así de simple y así de complejo. El problema era simplemente de comunicación. ¿Tu has hablado con el portátil? ¿Le has preguntado qué le mueve, sus motivaciones, qué siente? ¿O tal vez tenga un crisis existencial y por eso no se entiende a si mismo? ¿Dónde vamos a llegar con la Inteligencia (Emocional) Artificial?

De momento lo dejaré en retiro espiritual hasta esta tarde, a ver si mientras se me ocurre algo que hacerle. ¿Como sería su infancia cuando era una simple PDA o una calculadora de bolsillo? Ahondemos, pues. Salud y suerte.



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Por El Rafa. Saturday, 12 de December de 2009.

De arquitectos, albañiles, programadores y cacharreros

Más de una vez me han dicho es de “¿Por que no estudias programación? Seguro que se gana más que arreglando equipos”. Pozí hijo mío, supongo. Pero sería como decir a un albañil que por qué no se hace arquitecto.

Lo segundo no se le ocurriría a nadie. Puf, caramba, tener que estudiar cuatro o seis o dieciocho años una carrera es una buena jartá. Sin embargo lo primero para que es mucho más sencillo. “¿Tu no tienes un ordenador? Coño, pues programa, que sólo es poner cosas en la pantalla.”

Al igual que sucede en la construcción (o sucedía) y como bien dice el refrán “el que mucho abarca poco aprieta”. Conozco albañiles que se quejan de cómo el arquitecto ha resuelto tal tabique, aportando ideas mucho más óptimas que vienen no del conocimiento académico sino de la experiencia. Y son cosas muy distintas. Pocos arquitectos he visto poner ladrillos. La gente puede llegar a ir hacia arriba, pero pocos son los que se rebajan en la dirección opuesta.

Igual pasa por ejemplo con los médicos. ¿Alguien ha visto a alguno poniendo una venda, por ejemplo? Nada, eso la enfermera. Cada uno tiene sus tareas y sus funciones.

Pero héteme aquí que el maravilloso mundo de la informática elimina esas barreras. Todos podemos ser programadores, cacharreros, administradores de sistemas, jefes de proyecto, … Hemos de diseñar un rascacielos y saber alicatar, poner betadine y tiritas y operar a corazón abierto y con el motor en marcha.

Hay que especializarse. Mi trabajo es reparar equipos. Lo que hagan una vez reparados me trae sin cuidado. Es obvio que todo el que trabaje en el mundo de la informática debe tener una mínima noción de qué es lo que tiene entre manos (y no me refiero a cuando va al baño con la MacWorld bajo el brazo).

Ayer me llegó un cliente con el router en la mano y el grito en el cielo:

Cliente: Machooooo¡¡¡¡¡¡¡ Que esto no funciona, dame otro ya que llevo dos semanas sin internet.
Yo: Buenos días, ¿Qué desea?
Cliente: Que me des otro de estos, que a este se le ha ido la pinza.
Yo: Ajá. ¿Qué le pasa?
Cliente: Que se le ha ido la pinza.
Yo: Pues déjamelo, lo pruebo y si veo que está mal te lo cambio por otro.
Cliente: Jejeje, ¿Probarlo? Ya lo ha probado un amigo de mi hijo, que ha hecho informática, la carrera.
Yo: Chachi piruli, pero debería probarlo antes de nada. Dime qué le pasa y lo podré mirar.

Aquí omito unos diez minutos de alabanzas al chaval este que ha terminado la carrera de informática. Chapeau por mi parte, que empecé a hacerla por la UNED y no tuve narices de aprobar nada.


Cliente: …y hasta se ha montado su propio ordenador. Así que me lo cambias ya que me ha dicho que lo hagas.
Yo: Me parece cojonudo. Si el se ha montado su propio ordenador yo habré montado más de trescientos, además al ser la tienda mía y no de el licenciado déjame al menos que yo sea el que decida qué hacer con el router. Me lo das y lo pruebo, venga.
Cliente: Vale, vale, no te pongas así. Si ya me lo dijo, que no querrías cambiármelo, pero que sepas que está roto, si lo quieres probar venga.

Evidentemente el router funciona a las mil maravillas. Podría haber dejado el tema ahí, pero como uno en el fondo se preocupa por la gente seguí indagando.

Yo: A ver, dime exactamente qué es lo que le pasa. Me la suda lo que te haya dicho el informático ese, dime lo que tu has visto.
Cliente: Pues que con la wifi se conecta y con el sobremesa no, y eso que va por cable y este me ha dicho que es mejor.
Yo: Que no me lo mentes. Si va por wifi es que funciona, y por cable lo he probado aquí y funciona. Así pues o bien es problema de configuración de tu equipo o bien que se ha jodido la tarjeta de red. Si quieres me lo traes y si no te lo quedas, eso ya no es asunto mío.
Cliente: ¿Pero si el de la carrera lo ha configurado todo?
Yo: Pues muy mal hecho. Sólo tiene que configurar una cosa, y si no a cambiar la tarjeta. Al menos eso es lo que llevo haciendo diez años y sin carrera ni nada.

A la media hora me llama por teléfono, que lo ha conectado todo como estaba y nada de nada.

Yo: Dale aquí y allí.
Cliente: Nada.
Yo: Pues entra en tal sitio y si pone tal cosa cámbiala por tal otra.
Cliente: Nada.
Yo: Pincha aquí y teclea esto, le das a intro y reinicias cuando te lo pida.
… pasan michos minutos, así que además el equipo debe de estar bonico de virus, pero seguro que el señor licenciado ya se habrá dado cuenta.
Cliente: Jejeje, si ya te lo decía, que este chaval sabe mucho, que ha terminado la carrera de informática y si dice que no funciona el router es que no…
Yo: ¿Perdón? ¿Es que no… qué?
Cliente: ¿Es que me has cambiado el router? Por que ahora si que va y no has hecho nada.
Yo: Vamos hombre, no me jodas. ¿Ves que sencillo era? Ahora le dices al tío de la carrera que me debe 30 euros. Buenas tardes.

No es que el enfermero sea más listo que el médico a la hora de poner inyecciones, es que pone cuarenta al día, y quieras que no algo de costumbre se le coje.

Así que primero no hay que ponerse gallito cuando se piden las cosas, y segundo que más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Seguramente este chaval sepa un montón de lo suyo, que no digo que no, pero no estaría de más que se manejara algo mejor con algo tan básico como una puñetera tarjeta de red.

Salud y suerte



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Por El Rafa. Wednesday, 2 de December de 2009.

En defensa de los derechos fundamentales de internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia. Por favor difunde este manifiesto en tu blog, Twitter, en redes sociales, en foros o imprímelo y repártelo.



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Por El Rafa. Friday, 27 de November de 2009.

Cuando es malo ser bueno.

Ironías de la vida. Si eres un capullo te llaman capullo, si eres bueno te llaman capullo y sin embargo si haces sólo y exclusivamente lo que tienes que hacer pues también te llaman capullo.

Si se espera que a uno lo llamen capullo (en el mejor de los casos) y lo hacen pues chachi, nada más provechoso en esta vida que conseguir lo esperado. Sin embargo, cuando uno espera que le den las gracias (simplemente las gracias) y lo llaman capullo, ahí cambia la cosa.

Cliente: ¡¡¡¡Esto sigue igual que estaba!!!!!
Yo: (un punto por originalidad) Buenos días. ¿Qué le pasa al equipo?
Cliente: Que está igual que estaba.
Yo: (Miro parte de reparación anterior, cuatro meses nada más) Entonces… ¿Se conecta a internet pero no navega y además vale excesivamente lento?
Cliente: No, Se conecta de puta madre y va que se las pela.
Yo: (Otro punto por redefinir el concepto “igual”, jugamos para bingo) Ajá, ¿Entonces?
Cliente: Que te dijo mi niño que lo formatearas y no lo has formateado.
Yo: A ver… según el parte de taller se hizo una instalación limpia de windows, se volcaron los datos y se actualizó.
Cliente: A mi no me vengas con tecnicismos, esto está igual.
Yo: A ver, antes no funcionaba, ahora si. ¿Cual es el problema?
Cliente: Pues que está todo como antes. Los usuarios, las fotos, los trabajos de la escuela, las películas, …
Yo: Hombre, claro. Antes de formatearlo le hice copia de todos sus documentos, la pasé por el antivirus y la volví volcar para que no perdiera nada. Ya ve usted, lo hice por mejor, que eso es tiempo y trabajo mío.
Cliente: Pues mi niño dice que me has cobrado por no hacer nada.
Yo: ¿Quiere que le borre todas las fotos? Por mi encantado, pero no le veo utilidad.
Cliente: Hablaré con el chaval, pero como sea lo que dice él me devuelves el dinero.

No volvió a venir, así que o bien el chaval le explicó que no perder cosas es bueno o bien lo llevó a otro servicio técnico para que le borraran cuatro fotos y tres documentos de texto.

En estas ocasiones le da a uno por pensar (sin que sirva de precedente). ¿Qué es mejor, ceñirse a lo que cree el cliente que sería la solución o reparar el equipo lo mejor que se pueda para que esté contento?

Con la primera opción, como norma general, vuelve a los pocos días y tengo que hacerle una reparación completa.

Con la segunda, que sería la lógica, se corre el riesgo de que pasen cosas así.

Todo el problema vino por buscar la comodidad, seguridad y felicidad del cliente en lugar de ceñirme a sus órdenes por muy gilipollas que estas fuesen.

En casos como estos, la felicidad de un cliente francamente, querida, me importa un bledo.

Salud y suerte.



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Por El Rafa. Tuesday, 24 de November de 2009.

Viaje inesperado al otro lado de la fuerza

Al estilo del “Oso judío” de “Malditos Bastardos”, hoy la vida me ha sacudido con un bate de beísbol en toda la calva. Un zas en toda la boca de los que hacen historia.

Llevaba tiempo quejándome del disco duro de mi portátil. Iba lento, en ocasiones se quedaba congelado y provocaba algún que otro cuelgue. “Ya lo arreglaré mañana” me decía. Y claro, pasó lo que tenía que pasar.

A última hora de la mañana, con más hambre que ganas de currar tenía al portátil currando al 300% en la descompresión de una imagen en *.nrg y la conversión de esta a *.iso. Tras un prelúdico cataclank el equipo se quedó completamente congelado. Apagué a las bravas y me fui a comer bravas.

A las cinco, hora torera, abrí la puerta de toriles esperando que saliera el astado de 60gb de peso (es un portátil viejo, pero apañao). En lugar del animal de lidia lo que salió fue un buey reumatoso al que sólo le quedaban fuerzas para decir: hasta aquí hemos llegado.

Si hubiera sido el portátil de un cliente ahí hubiera quedado la cosa. Presupuesto de sustitución de disco duro y con suerte recuperación de datos. Pero caramba, es el mío, la criatura con la que paso más de 12 horas al día, que sabe todos mis secretos, que me entretiene y me da de comer y me enseña cosas …

No tenía pensado cambiar de portátil, y encontrar a estas alturas de siglo un disco IDE se hacía complicado y caro, así que puse patas arriba el taller. Al final aparecieron dos. Evidentemente en mal estado, por eso fueron sustituidos, aunque la esperanza me hacía creer que eran fruto de una ampliación.

El mío era de 60gb y ahora tenía entre manos uno de 40 y otro de 80. Evidentemente cojo el de 80 y… no me lo reconoce. Su muertos. Pruebo el pequeño y este si.

Particiono, una para el home, otra para el root y la swap, se instala ubuntu y perfecto. Un rato de actualizaciones y ya tengo la wifi, el audio y todo funcionando a la perfección. Por la noche llega el trabajo duro: volcar datos. Casi todos salvados con muuucha paciencia y muuuchos time out’s. Y sobre todo las configuraciones del navegador, el correo, …

Así que a las 3 de la mañana tengo el equipo prácticamente operativo. Eso si, teniendo en cuenta que he construido la casa sobre unos cimientos viejos y cada dos por tres se me cae un tabique que tengo que volver a levantar o cuatro tejas que habrá que cambiar.

Por suerte hay tres cosas que había hecho y me han evitado muchos quebraderos de cabeza: de las fotos serias e importantes tengo varias copias y en varios equipos, las cosas más chorras las tengo casi todas subidas a internet así como los contactos del correo y tal, y sobre todo se que el problema es del uso del disco (más de 10000 horas de trabajo) nadie me ha borrado nada y nadie ha atentado contra mi.

Por un día me he sentido desesperado, imponente, indefenso, desprotegido, traicionado y mil cosas más. Me he puesto en la piel del cliente. Se lo que piensa, se por qué viene cada media hora a ver cómo está su ordenador, ahora ya lo comprendo.

Lo que no comprendo es que se sólo se tenga una copia de las fotos de la boda, o una única copia de la comunión del chaval… Entre el precio al que están los pendrives y los cd’s y dvd’s, entre los flickrs y picassas, los sitios de almacenamiento online, los ordenadores que hay en cada casa… ¡¡¡Lo raro es tener una única copia de algo!!!

Y finalicemos con una sentencia informática: Los datos nunca, nunca, nunca se pierden, sólo lo hace una copia de los mismos.

Claro, que si esa copia es la única en el mundo, aviados vamos.

Salud y suerte



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Por El Rafa. Monday, 23 de November de 2009.

Historias de fin de semana

“Este domingo amaneció nublado, húmedo, frío. Habíamos quedado toda la familia en salir a comer fuera, así que consulté la web de la Agencia Española de Meteorología para ver qué tal estaba el tiempo en nuestro punto de destino. A la vez consulté en la guía Campsa la ruta óptima para llegar mostrándome al detalle el clima en cada momento del camino.

Hablamos, debatimos, discutimos y finalmente decidimos quedarnos en casa. Mis hijos se alienaron con la consola hasta la hora de la comida: Tallarines carbonara. Una delicia que entre mi mujer y yo construimos desde la nada, como el que construye un rascacielos y orgulloso mira el horizonte desde su punto más alto.

Tras las viandas y piscolabis previos disfrutamos de una exquisita comida seguida de una tranquila y cinematográfica sobremesa. Concluida la digestión comenzaron los niños con sus tareas para el lunes, mientras yo me regalé una siesta de pijama y orinal.

Casi sin darme cuenta eran ya las siete de la tarde, noche cerrada. Poco había que hacer entonces. Ni salidas de paseo, ni rondas con los amigos ni nada. Sólo prepararlo todo para el lunes y disfrutar de un rato de lectura o de una buena película. Decantándome por esta última accedí a varios sitios de descargas en pos de un filme que me entretuviera y me dejara un buen sabor de boca de cara al lunes venidero.

Y vive dios que lo conseguí. Indiana Jones y la Última Cruzada. Una película de aventuras que me hizo disfrutar de hora y media exenta de problemas y preocupaciones.”

Todo esto me suelta el cliente. ¿Y a mi qué pollas me importa? Pienso yo para mis educados adentros.

“Y eso, que cuando acabó la peli apagué el equipo pero se reinició solo, y ahora no deja de reiniciarse.”

Casi todos los lunes lo mismo, errores con un grado cuasi grotesco de detalle por parte del cliente. No se si lo hace para ponerme en antecedentes (como si me interesaran) o para regodearse de su vida personal.

En fin, será que odio los lunes.

Salud y suerte



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