Por El Rafa.
Sunday, 1 de November de 2009.
Leo esta noticia en Diario Jaén y no puedo más que quedarme con un sabor agridulce en los labios. Dos pensamientos me rondan la cabeza:
1.- 16.000 chavales no comprarán 16.000 ordenadores en tiendas de informática. Chungo. Hace unos años subvencionaban la compra de un ordenador con un cheque de 450€ que yo (y cualquier otra tienda) cobraba casi después de que al equipo se le pasara la garantía. Quitando al carrefúl, el cortinglés o el nosemostontos, pocas tiendas conozco que puedan arrastrar una deuda de 450€ por equipo vendido durante más de … un par de meses. Se ve que para no ahogarnos como antaño han decidido comprar los ordenadores a Toshiba vía cortinglés y muerto el perro se acabó la rabia.
Es que lo nuestro es puro vicio: ¿Que nos compran los ordenadores y los cobramos a los muchos meses? Nos quejamos. ¿Que no nos los compran? Nos quejamos también. Claro, si en lugar de un negocio de informática fuéramos una inmobiliaria o un concesionario, otro gallo nos cantara, tendríamos a los banqueros haciendo cola en la puerta para presentar su oferta más jugosa.
2.- Bueno, vale. Sea como fuere ya tenemos a 16.000 chavales con sus correspondientes ordenadores. ¿Para qué? ¿De qué me sirve tener un ferrari último modelo si lo que voy es al tajo a varear olivos?
Primero habrá que adaptar la escuela, los planes de estudio y los medios al alcance. Y sobre todo formar a los profesores. Intenta pedirle a la Junta (como profesor) que te de un curso sobre internet, nuevas tecnologías o incluso guadalinex. La respuesta es “no hay pelas”. Claro jodíos, lo habéis gastado todo en portátiles y ya no queda ni para la luz que carge la batería.
Sastamente lo mismo que con la TDT. Queremos ser los más modernos, los más marchosos, los más chupiguais. Así que adoptamos lo más nuevo que haya en el universo mundo de la tecnología, sobra decir que sin infraestructura para mantenerlo.
Ni la TDT tiene cobertura total en todo el territorio, ni cada alumno necesita un portátil para perderlo, romperlo o dejárselo junto a la portería del campo de fútbol, ni a nadie le es preciso un ferrari en carreteras limitadas a 120km/h en el más generoso de los casos.
¿Qué haría falta, pues? Simplemente garantizar la cobertura a toda tele viviente antes del apagón analógico, suplir todas las faltas de la enseñanza antes de requeterriar el rizo, hacer carreteras más seguras, … resumiendo: prepararlo todo para que el futuro entre sin tropiezos, y no meterlo con un biergo hasta el fondo del granero.
Y así todo: tendremos a gente saturada de una tecnología que no sabe usar, otra pasando fatigas por no poder poner en práctica todo lo que saben.
Cuando hay pala no hay mierda, cuando hay mierda no hay pala… c’est la vie.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Sunday, 1 de November de 2009.
Según los manuales de física tendera, a cada uno de los clientes de la naturaleza le corresponde un anticliente de igual rango y valor inverso que equilibra la balanza. Luego se ha demostrado que no, que por cada cliente existen lo menos cincuenta anticlientes, pero eso es otro cantar y además nos manda la ecuación a tomar por culo.
Entra un equipo en el taller, un portátil al que no le funciona la tarjeta wifi. Lo miro, remiro y viendo que realmente no funciona decido cambiarla. Tengo dos opciones: ponerle una tarjeta interna como la que tiene, que le sale por unos 50 euros, o instalarle una externa por USB que apenas llega a los 20. Tras consultar al cliente hago lo segundo, recoge el equipo y le explico como debe manejarse ahora.
Hasta ahí sin mayor problema. Le comento que intente conectar y desconectar la tarjeta con el equipo apagado para evitar que Windows vuelva a detectarla y cause conflictos. Talmente como quien habla a una pared, así que como era de esperar vuelve al día siguiente.
Cliente: Mira, que esto no va y tal y cual…
Yo: A ver… (efectivamente era un problema de controladores, ni puto caso me hizo) esto por aquí… esto por allá… voilá, portátil funcionando.
Cliente: Caramba que rápido. ¿Qué te debo?
Yo: Nada, hombre, nada. Pero ten cuidado que no te pase de nuevo.
Cliente: Pues muchas gracias entonces.
Hasta ahí lo que podría llamarse una visita idílica: se solventa el problema, se pregunta lo que se debe y se agradece la atención. Aquí paz y después gloria.
Pero como no hay cliente sin anticliente, cuando estaba apagando el portátil y él sujetando el maletín para guardarlo entra su madre: la anticliente.
Anticliente: Vaya, vaya, vaya. Pero vaya, vaya. Vaya.
Cliente: Ya está arreglado mama, ha sido cosa mía. Me comentó cómo conectarlo, pero lo hice mal. Y mira, en una chispa me lo ha puesto todo en su sitio.
Anticliente: Pues ya le vale, por que vamos, el equipo pasa aquí más tiempo que en casa.
Yo: A ver señora, el equipo me lo trajo el miércoles, se lo llevó el jueves y hoy apenas han sido cinco minutos. Además ya le ha comentado que no ha sido fallo del equipo.
Anticliente: Si, si, lo que tu quieras, pero se lo llevó ayer y ya esta aquí otra vez. Vaya, vaya, vaya.
Cliente: Que no, que ya está. Ala, vámonos.
Anticliente: Encima no pretenderás cobrarnos otra vez, ¿no? Que ya está bien de tanto cobrar…
Así que lo que en principio era una visita idílica, digamos de índice 8 hubo que restarle en segundos 10 puntos, con lo que quedó una visita de índice -2.
Como comentaba al principio, la naturaleza puede soportar un anticliente por cada cliente, pero en la realidad por cada uno hay varios anticlientes. Al principio eran dos, luego doce, luego treinta, luego cincuenta…
¿Que pasará cuando el universo esté lleno de anticlientes? No podrán nacer nuevos clientes, y se formará un agujero negro que absorberá las ganas de vivir y trabajar de cualquier humilde tendero…
Pero como la naturaleza es sabia, creó las flautas de palo, los rebaños de cabras y los montes para que estos tenderos cuya esencia vital ha sido absorbida por esos agujeros negros tengan una segunda oportunidad como sanos pastores.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Sunday, 25 de October de 2009.
Muchos han sido los carteles que he colgado en el blog, muchos,y todos han sido debidamente comentados.
Pero para este de hoy me siento más que coartado por varias razones:
1.- La genialidad del cartel hace que sea obsurdo ensuciarla con explicaciones chorras.
2.- La extensión del mismo haría eterno el artículo.
y
3.- Es la rehostia.
Así que a disfrutar detalladamente de este cartel, y ya me contaréis.
(Clic para ampliar)
Salud y suerte.
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Por El Rafa.
Sunday, 25 de October de 2009.
Bueno, pues aquí empieza oficialmente mi andadura en www.1001medios.es, de la mano (del puntero, más bien) de @juanlarzabal donde espero no aburrir mucho a los lectores contando mis día-a-día’s en un taller de reparación de ordenadores, mis pelis serie “Z”, mis carteles curiosos y demás desvaríos de una mente alopécica como la mía.
De momento toca descansar, que ya es tarde, pero en esta semana tendremos cita con el médico (que eso siempre da para un par de post como mínimo) y algún cartel curioso que me he encontrado por ahí.
Así que niños a la cama que hay que descansar para que mañana podamos postear.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Thursday, 22 de October de 2009.
¿Cuantas veces nos han amenazado con esta frase? “No lo vuelvo a repetir” es algo así como decir “la primera vez he cargado el arma y apuntado a tu entrepierna, alégrame el día”.
Aunque hay expresiones que si merecen ser repetidas. Y no una ni dos veces, sino cienes y cienes de ellas. Por ejemplo “te quiero”, “ponme otra”, “una más y nos vamos”, “mañana te pago”, …
Pero volviendo a las frases de “no te lo pienso decir dos veces” están por ejemplo “déjalo, que esta la pago yo”, “¿Es malo que un yogur lleve un mes caducado?” o la temida “¿No te dije ya hace tres días lo que le pasaba al ordenador?”.
Y es que así es. Un cliente llama por teléfono para una consulta informática. Que si no va el internet, que si la impresora no imprime, … terminando la conversación por mi parte con un “tráemelo que le eche un vistazo”.
Y lo trae, pero como iba cargado de bártulos se deja la consulta en casa.
Cliente: ¿Te acuerdas que te llamé el otro día? Pues aquí te traigo el ordenador.
Yo: Ajá. Recuérdame que le pasaba (por que no tengo ni puta idea de quien eres o de si llamaste o no)
Cliente: Pero si ya te lo dije por teléfono.
Yo: Si yo no digo que no, pero por teléfono llama mucha gente y ahora mismo no recuerdo qué problema era el tuyo.
Cliente: Pues vaya… no se entonces…
Yo: ¿Por qué no me dices lo que me dijiste por teléfono?
Cliente: Pufffff, yo que se, el ordenador…. si ya te lo dije. Es que además llamé precisamente por eso.
Yo: Si, pero te acuerdas, ¿No? Lo único que tienes que hacer es decir lo mismo que me dijiste por teléfono el otro día.
Cliente: No se… es que yo… Bueno, tu pon ahí que no funciona y ya que te llame mi hijo para decírtelo.
Entonces no se si pensar en un repentino ataque de amnesia, simple demencia senil o que por telefono repitió cual loro de feria lo que alguien le dictaba. ¿Por que no vino entonces el que dictaba en vez mandar a este? Es más, ¿Por que no llamó el que dictaba? ¿Qué tiene que ocultar?
Hay otro tipo de notelopiensorepetideros, y este encima es peor por que no se niega a repetir por ignorancia o mala memoria, simplemente por que no le sale de sus santos cojones.
Clientes: Buenas, aquí te traigo el equipo. Mañana me paso.
Yo: Quiero parao… dime a qué nombre te lo pongo y qué es lo que le pasa.
Cliente: No, si es que he venido hace un rato que estaba tu socio y ya se lo he explicado a el.
Yo: Ya, pero tengo que abrirte un parte de reparación y necesito saber a qué nombre ponerlo y que problema presenta.
Cliente: Pues ya se lo dije a tu socio, el lo sabe.
Yo: Pues hurra por el, pero si quieres que meta el equipo dentro me tienes que decir a qué nombre.
Cliente: Ponlo al mío mismo.
Yo: ¿Cual es?
Cliente: Ya se lo dije a tu socio.
Yo: A ver en serio. Necesito al menos tu nombre.
Cliente: Joder… venga, Pepito Perez
Yo: ¿Ves qué sencillo? ¿Qué le pasa al equipo?
Cliente: Nada, que el chaval le metió unos juegos y ahora cuando está apareciendo el escritorio de windows se me reinicia solo.
Yo: Pues ya está, cinco minuticos de reloj para cerrar un parte. Tenga su copia.
Cliente: Muchas gracias. De todos modos dile a tu socio que lo he traido, que el ya sabe lo que le pasa.
Yo: Que se reinicia me has dicho, ¿No?
Cliente: No, lo del internet, pero el ya lo sabe.
Juro sobre la barba de Nathan Petrelli en el segundo volúmen de Héroes que no le tiré la torre a la cara por que pesaba mucho y con este tiempo tengo la pata chunga.
Seguramente cuando vuelva a recoger su equipo me pregunte si también se lo he configurado para que al arrancar le cante la marsellesa. Evidentemente no, responderé yo, eso no es lo que pone en el parte de reparación.
-Cúreme Doctor
-¿Qué le sucede?
-Si hombre, a ti te lo voy a decir. Se lo comenté al taxista que me trajo.
-Pues si no me lo dice no le puedo curar.
Acto seguido cogió su brazo cercenado por la puerta de la cochera y salió de la consulta directo a la hoja de quejas / reclamaciones.
Salud y suerte.
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Por El Rafa.
Wednesday, 21 de October de 2009.
El ser humano lleva viajando en el tiempo desde idems inmemoriales. Aunque normalmente lo hace hacia delante y al ritmo establecido, en ocasiones lo hace mucho más rápido o hacia atrás. Pegando jopás, que diríamos por aquí.
Pero como casi todo en esta vida, estos viajes ya no son lo que eran (o serán).
H.G. Wells y su Máquina del Tiempo se fue literalmente a tomar por culo en el tiempo. Primero viajó al pasado un día, otro, otro, y viendo que todo le sonaba decidió hacer hacia el futuro. Pero no un año ni dos, sino potrocientosmil y medio.
Eso si es un viaje en condiciones.
Luego tuvo muchos imitadores, pero (a mi modo de ver) la genialidad vino de la mano de “Regreso al Futuro”.
Ahí no se viaja tanto. De los ‘80 a los ‘50 y volver en la primera, a 2000 y pico en la segunda y al 1800 y pico en la tercera. Bueno, no está mal, aunque tampoco es para tirar cohetes.
Introduce el término “paradoja temporal”.
Con Wells, todo el mundo viajaba. Él no se veía al volver al fatídico día del accidente, sino que volvía a revivirlo. Con la salvedad de que nadie era consciente. Para él era otro día que era el mismo, y para el resto era la primera vez que lo vivían.
Con Regreso al Futuro viajan ellos manteniendo en el pasado sus “yos pasados”, de manera de pueden verse a si mismos.
Más tarde (o temprano) con “Atrapado en el Tiempo”. Al igual que con Wells él era el único que revivía una y otra vez el mismo día. Pero era él, no un él pasado ni un él futuro.
Así que de viajar miles de años hacia delante y hacia atrás, pasamos a hacerlo unas décadas o apenas un día.
Y ahora nos traen Fash Forward. Viajan seis meses. Joder, seis meses. Para eso te quedas en tu casa y no hagas nada. Además viajan sin saberlo. El resto de ejemplo que he puesto (menos en Atrapado en el Tiempo que tarda un poco en darse cuenta) son conscientes del viaje. Estos modernos no, estos lo son una vez que han vuelto.
Hemos pasado de conocer el destino futuro de la humanidad, tal vez su fin, a ver del futuro algo más de lo que dice el tío del tiempo. Es más, hemos pasado de ir donde queramos a hacer como en Perdidos y estar dando pingos temporales como un borrahco en feria.
Y es que estos ciajes ya no son lo que eran. ¿O tal vez no son lo que serán? Puede ser… si, tal vez hasta dentro de muchos años no descubramos cómo controlar estos viajes y volvamos a los tiempos de H.G. para hacerlos en condiciones.
Pues eso, que se dediquen los científicos y cineastas a los viajes largos, y nos dejen los pequeños a nosotros. Yo por mi parte ya tuve mi pequeño periplo temporal. Me desperté un día uno de enero convencido que de era todavía nochevieja. ¿Qué extraño proceso sufriría para semejante argucia temporal? ¿Agujero negro, agujero de gusano, brecha temporal, simple garrafón?
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Sunday, 18 de October de 2009.
Esta semana me he podido dar uno de esos lujos que cada vez parecen más lejanos: sentarme tranquilamente a ver una peli, y que esta encima sea buena.
Lejos quedan los tiempos en los que o más habitual era tras comer ponerme una peli antes de ir al curro. Ahora tengo más tareas que hacer y el tiemo lamentablemente es el mismo.
Pero esta semana si que he tenido ese tiempo que tanta falta me hacía.

Comenzó el sábado pasado viendo
Ágora en pantalla grande. Empezando por lo malo, que mola más, me quejaría de esos planos satélite en los que tal vez se intenta hacerle ver al espectador que dentro del universo apenas somos un moquillo pegado bajo la mesa del salón. A mi por lo menos no me decían nada, me sacaban de la historia de la peli y no le veo más función que la de decir “toma peazo plano”. Otro plano “extraño” es el
geni cenital en el que se ve a una jartá de cristianos de aquí para allá por la biblioteca a cámara rápida. Hubiéramos pasado de una peli histórica a una de coña con sólo poner de fondo la música de Benny Hill.
Por lo demás una historia genial. O mejor dicho dos historias. Empieza con una, luego se va por otro derroteros hasta empalmar con la original para acabar como el rosario de la aurora. Una peli redonda… ¿O tal vez sea elíptica?
El siguiente pase fue el miércoles. Y es que la tele me tiene estresado del todo. Que si los lunes CSI, los martes FlashForward, los jueves House… menos mal que aún me respeta el miércoles, así que lo aproveché genilamente dedicándolo a
Moon.

El hijo de David Bowie me sorprendió como hacía tiempo no lo hacía ninguna película. Una historia original que seguramente más de uno se ha planteado alguna vez. Un astronauta solo en la luna, sin más compañía que su ordenador (la hermana buena de Hal-9000) trabajando en una especia de plantación de Helio3, el carburante del futuro. Así puede sonar soso, pero héteme aquí que dos semanas antes de volverse a la tierra tras 3 años de estancia sufre un accidente. El probetico tenía unas ganas locas de volver con su hija y su señora, pero… y hasta aquí podemos leer para no reventaros la historia que además de original es más que recomendable.
Y estamos otra vez a sábado. A media tarde, sin nada que hacer (sin ganas de hacer nada, más bien) tengo un par de horas entre venir de un sitio e ir a otro y ahí que me voy a ver…
Los Sustitutos. Pésimas críticas leí por Internet acerca de esta película. Que si no tenía argumento ninguno, que si Bruce Willis gasta más en tiritas que en cera para la calva, … Pero a mi personalmente me encantó. Estamos en un futuro próximo donde cada humano tiene un sustituto. Un robot con la apariencia que tú quieras ponerle (ni uno gordo, por cierto, que hasta el de Willis tiene flequillo) que controlas remotamente desde tu casa. Así que ya nadie sale a la calle, sino que lo hace su sustituto. Una historia de ciencia ficción de las de toda la vida, setentera, se le notan cosas de “Yo, Robot”, de “Blade Runner”, … Así que me puedo erigir como el primer admirado de Los Sustitutos de todo internet.

Y para rematar el sábado, nada mejor que pasar la noche viendo una buena peli de miedo. “
Arrástrame al Infierno” es el regalico que Sam Raimi me tenía guardado para esas horas. Se nota que es Raimi por esos travelings que me gasta, esos toques de “humor” donde una escena pasa del terror más absoluto al absurdo más terrorífico. Es una peli de esas que si cuentas el argumento te llaman gilipollas: una vieja se venga con magia negra de la empleada del banco que no le ha prorrogado la hipoteca. ¿Se imaginan que todo el mundo se vengara de los bancos que no le dan un préstamo, hipoteca, línea de descuento, …? No quedaría ni un sólo banco en pié. Pero al grano. La peli es de repullos. Terror terror no pasas, pero si unos sustos para quedarse cual felino histérico colgado de la lámpara del techo. Y evidentemente un final de lo más inesperado y absurdo.
Llevaba ya tiempo queriendo poner alguna reseña de una peli, pero tánta sed de cine me ha dado este atracón que no podía hablar sólo de una. Y todavía hay varias perlas que tengo y no he visto… así que hay que organizarse y sacar tiempo de donde no hay. Si hay que ducharse sólo una vez a la semana pues se hace, todo sea por el sano amor al cine y por ver como mínimo tres o cuatro perlas a la semana.
Así que un feliz y cinéfilo fin de semana.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Wednesday, 14 de October de 2009.
La vida es sencilla, simple, toda una futilidad que debemos complicar a base de tesón y esfuerzo para hacerla algo más divertida.
Esto supongo que pensarán algunos clientes.
El mundo de la informática es cada día más intuitivo. Lo que antes eran varias líneas de texto escritas contra un fondo negro, hoy apenas son uno o ningún clic en cualquier parte de una foto de Angelina Jolie en bikini (o el fondo de escritorio que se use).
Siempre es sano complicarse. Bueno, la complicación en si no, sino el hecho de querer darle la vuelta a las cosas. Investigar, equivocarse, aprender, volver a equivocarse, seguir aprendiendo, investigar más hasta llegar a la solución: ese debería de ser el día a día de cada uno de nosotros.
La ventaja del complicamiento sistemático suele ser que a través de la pregunta correcta se llega a la solución idónea sin apenas necesidad de que exista una respuesta real a nuestra cuestión.
Toma moreno.
Ilustremos con ejemplos la pollada que he soltado:
Cliente: Buenas, necesitaría un programa.
Yo: Ahá, ¿Puede concretarme un poco más?
Cliente: Pues no mucho, yo es que de informática no entiendo. Pero necesito un programa que me permita convertir el formato de mi vídeo cámara a dvd para verlo en la tele, ¿Me explico?
Yo: Un programa que convierta… ¿Un conversor tal vez?
Cliente: Eso, eso. Jolín, qué listo eres. (Esto último lo añado yo, para adornar un poquito el ejemplo).
Un programa que convierte cosas… ¿Se llama conversor?
Elemental querido Watson.
Cliente: Buenas, necesito un aparato que sea un disco duro pero que no vaya dentro de la torre y me lo pueda llevar de un sitio a otro.
Yo: ¿Un disco duro portátil?
Elemental querido Watson.
Cliente: Buenas, ¿Tienes un programa de esos que son para quitar los virus? ¿Cómo se llaman?
Yo: Antivirus.
Lo curioso es que estos clientes suelen ser los que “no saben de informática”, cosa que no les impide saber qué es lo que necesitan aun sin saber cómo se llama o directamente si existe.
Cliente: ¿Cómo se llaman los cd’s que vienen en blanco para grabar cosas?
Yo: CD en blanco. O virgen, según se prefiera.
Y es que no hay nada como saber lo que se necesita o simplemente planteárselo. Cuesta trabajo, lo se, pero con ejercicio se consigue. Evidentemente nadie nace sabido ni leído ni escribido, ni todos tenemos por qué dominar las mismas materias. Pero si sería importante antes de solicitar algo saber más o menos qué es lo que se quiere.
Como habéis podido observar en ocasiones el simple hecho de plantearse lo que se necesita nos lleva a dar con la solución, pese a no saber nada del tema.
Al paso que avanza esto de los ordenadores, los leds de colorines y demás zarandajas computacionales ya mismo tendré consultas como:
Cliente: Buenas, necesito algo para condensar fluzo…
Yo: Comprendo, usted lo que quiere es un…
Salud y suerte.
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Por El Rafa.
Wednesday, 14 de October de 2009.
Tras un tiempo sin leer ninguna noticia acerca de derechos de autor, copias privadas y demás, me topo esta mañana con este artículo donde muy correctamente se define el concepto de copia privada. Aunque faltan un par de matices a mi entender, bien ha bastado para volver a pensar en el tema.
Mis cortas entendederas me incitan a pensar que el problema más grave es la duración de los derechos de autor. Básicamente se cuenta desde que salió “Blancanieves y los siete enanitos” y se irá alargando hasta que la Disney nos separe, unos setenta años creo que van ya.
Durante todo ese tiempo cada persona, criatura o individuo que haga uso de la canción/libro/película en parte o en su totalidad deberá pasar por caja. Así que no se podrá distribuir libremente, no se podrá modificar mejorar o ampliar, no se podrá tener acceso universal a él y muchas más patrañas del estilo.
Pero… ¿Qué pasa con los compositores, pintores, directores, … que “homenajean” o se “inspiran” en otra obra? ¿No tendrán ellos que pagar derechos de autor?
Así una presentación de un disco sería algo así como:
“Estoy muy contento con mi nuevo trabajo. He pretendido homenajear a varios de mis artistas favoritos y como resultado de semejante inspiración aquí tenemos estos diez temas que me llenan de orgullo y satisfacción. Como pueden ver en el libreto que viene con el CD, junto a cada título de la pista se incluye una fotocopia compulsada del ticket de compra del disco en el que se basa. Es una putada tener que haber comprado todos los discos para usar sólo una canción de cada uno, pero mi manager me dijo que cada vez que usas Spotify el niño Jesús llora, y no queremos que eso pase”.
O bien eso o que cada tema que se componga sea completamente original y se obligue a no repetirse durante setenta años. Claro que bien pensado esto no es mala idea…
También habría que pedir dicho certificado en el cine. Por ejemplo deberías solicitarlo a Clint Eastwood presentando el ticket de compra de “Harry el sucio” si quieres que en tu película digan “alégrame el día”. Claro, que si lo que tu personaje dice es “alégrame la noche” el certificado habría que solicitarlo a Lucía Lapiedra.
Si esto fuera cierto, y todos los autores pagaran por “basarse” en otra obra los Ramones, por ejemplo, estarían arruinaforrados de pagarse por cada una de las canciones que tienen exactamente igual que la anterior.
Y el pensamiento/moraleja/pregunta existencial del día es: ¿Qué es peor, bajarme una peli para verla en casa, o que un artista me tome el pelo cambiando cuatro notas de un tema para hacerlo pasar por uno original?
Para concluir el artículo una cita de Arcipreste de Hita hablando de su propia obra que ya usé anteriormente pero me encanta repetirla, a ver si alguien la oye y toma nota:
“Cualquiern omen que lo oya, si bien trovar sopiere,
puede más añadir et enmendar si pudiere.
Ande de mano en mano a quienquier quel’ pidiere
como pella a las dueñas tómelo quien podiere”
Ahí queda eso.
Salud y suerte
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Por El Rafa.
Tuesday, 13 de October de 2009.
Martes que es Lunes aunque para algunos Domingo,tras un puente completamente offline salvo alguna incursión para estudiar, unido todo esto a la falta de ideas por estar el cerebro aún de puente dan como resultado el inevitable post de estadísticas.
Y es que pese a que las visitas a este pequeño hueco internetiano suelen ser bastante regulares y provenientes de los sitios habituales, también hay quien llega vía google buscando…
Consejos para la vida diaria:
-Consejos para cogerle amor al estudio. Esto… siguiente pregunta.
-Consejos para no quedar mal. Esto… siguiente pregunta.
-Consejos para un homicidio perfecto. Esta si que me la se: chantajea a un viejo colega para…
Respuestas a dudas existenciales:
-Cuanto se gana por recargar móviles. Poco, para lo que se sufre.
-Cuantos pantalones caben en lavadora. Pues eso depende de la lavadora, si es de dos pantalones… pues eso.
-Cuantos kilómetros corre el halcón peregrino. Pues correr correr, supongo que pocos, aunque volando no hay quien lo pille.
-Qué enloquece a un hombre leo. Supongo que lo mismo que a uno capricorno, un par de buenas tetas conversaciones inteligentes.
-Qué es dis en el diccionario de primeros auxilios. Espero que esta consulta no la haya hecho mientras atendía a algún herido. ¿Se imaginan el tío sangrando cual fuentetaza y el enfermero con el iphone buscando cómo se hace un torniquete?
-Qué hace el ser humano para elegir. Pues consultarlo con google.
O simplemente buscar la manera de echar un rato en internet o retar a google a dar con la respuesta más tonta a la pregunta más estúpida:
-Qué hacer un domingo lluvioso y sola. Pues no se… prueba a enloquecer a un hombre leo, a ver qué tal.
-Ser incongruente. Pues mismamente buscarlo en google.
-“wifi del vecino” peligro. ¿Peligro para ti o para el vecino?
-chaleco mortaja. Lo último en mortajas, que ya está bien de ir trajeteado a la otra vida, mucho mejor con un cómodo chaleco de esos llenos de bolsillo, para echar la PSP por si la cosa se alarga.
Prometo pensar algo medianamente inteligente para el siguiente artículo, pero de momento no da uno para más.
Salud y suerte.
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