Por El Rafa. Friday, 23 de March de 2012.

De Guruses…

Mucho estoy leyendo últimamente (maldito tiempo libre) sobre proyección de tu empresa en redes sociales, consejos para darle visibilidad a tu blog, potenciar tus ventas a través de twitter, posicionar tu página web, etc…

Y como suele pasar en estos casos, de primeras se agobia uno. Información a raudales, consejos doy, manzanas vendo. Algunos actualizan el marketing mix a la redes sociales, dospuntocerizan ideas que no por viejas son menos válidas. Otros inauguran una nueva religión, un nuevo concepto que no es otro que el anterior pero cambiándole cuatro palabras.

Al final llega un momento en el que te das cuenta que todo lo que lees es más de lo mismo.

Para vender algo (sea un producto, una marca, el personal branding de los cojones, una caja de cerillas, acciones de tu empresa, la idea del ahorro de energía, …) se necesitan tres cosas: que sea atractivo, accesible y asequible.

Si me apuras selecciona de dos en dos, no hace falta el kit completo. Tienes gente haciendo cola desde las taitantas de la mañana para adquirir el nuevo iPad, que es atractivo, relativamente asequible y poco accesible teniendo el cuenta la cola y el madrugón.

Vale, tienes razón, no se puede vender una marca personal como un yogur hacendado ni un iPad. ¿De verdad?

¿Por qué la peña visita tu blog? Pues por los motivos anteriores:

-Es atractivo tanto en su aspecto gráfico  como por la información y regularidad con la que se ofrece (vale, este no, pero otros molan de que te cagas)

-Es asequible, bien ordenado puedes llegar a la información que te interesa en pocos segundos y no pierdes media mañana leyendo gilipolleces (vale, este no, pero otros molan de que te cagas)

-Es accesible, de hecho está ahí en medio de esa era que llamamos intenné. Ya si tiene un dominio propio, corto y recordable mejor que mejor. No como algunos blogs que mezclan letras y números en su dirección a la que hay que añadir después el blogspot y el .com más el nuevo .es haciendo una odisea encontrarlo de primeras (vale, vale).

Te preguntarás ¿Me estás llamando tonto o algo así? Evidentemente no, por que si estás aquí es por que eres amigo, familiar o acreedor ya que este blog no cumple ninguno de los requisitos anteriores.

Estos conceptos se van desarrollando en todas las gurusidades que lees por ahí. Dando lugar a peregrinas perogrulladas que harían temblar al mismísimo capitán Obvius.

 Te dicen que no temas a los trolleos y críticas, que las encajes con bolillos si hace falta y las vuelvas en tu favor. Eso te lo enseñan en el patio de la escuela. Si viene uno y te pega una hostia tienes dos opciones, le das una más grande y te ganas el respeto (niños, no intentéis nunca esto) o bien le sueltas una milonga del tipo “no voy a pelearme contigo por que soy más adulto y….)

Hacen siempre hincapié en la regularidad de tus píldoras de información. Lección que no se aprende por cabeza ajena, sino a base de vino del terreno. Métete entre pecho y espalda litro y medio en una sentada y comprenderás la importancia de dosificar las cosas. Tanto por exceso como por defecto. Igual de malo es beberse hasta el agua de los floreros en una noche y perjurar que no volverás a catar en años que no beber más que en las fiestas de guardar (con lo aburrida que es la gente sobria).

Sobra decir que el contenido de tu blog, página, twitter, etc… debe ser interesante para el lector. ¿A que no habías caído en eso? Pero… ¿Qué es interesante para el lector? Si rebuscas por los interneses tienes blogs para todos los gustos y colores. Así que no te procupes, no tienes que adaptar el blog a tus lectores, sino cambiar de lectores. Suena duro y frío, pero así es. Tal vez no consigas que te siga tal o cual persona que te llenaría de orgullo y satisfacción, pero lo harán otros muchos que compartan tus intereses. Aunque tus intereses sean joder a ese que no te sigue y seáis legión.

En resumen:

1.-Se tu mismo (si no encuentras a nadie mejor a quien robarle las ideas, claro)
2.-Intenta hacerlo con un mínimo de orden (¿hace cuanto que no etiqueto un post?)3.-Cuida tu lenguaje, pero lo justo. Por mucho que lo niegue, hasta el más elitista sonríe en la intimidad con el perro mistetas.
4.-Habla de lo que te salga de los cojones/ovarios o genital
equivalente. Si hasta el perro mistetas tiene página en Facebook!!!

¿Por qué el puto perro tiene tanto éxito? Por que es atractivo (dice teta, ¿Qué más se puede pedir?) es accesible (desde que tienes cuatro años lo estás escuchando sin variación alguna) y es asequible, tanto que hasta un gurú dospuntocero sería capaz de memorizarlo contarlo con relativa gracia en algún sarao.

Y aquí termina esta tesis doctoral digna de un gurú como yo: tengo gafas de pasta, barba, estoy calvete, me sobran unos kilillos (grametes diría yo) y voy siempre en camiseta. De libro, hoygan!!



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Por El Rafa. Tuesday, 31 de January de 2012.

El Pincho

“Pincho”, además de este majete personaje de los fruitis, es una de las palabras junto a “cosa”, “pollas” y “aquellodeallí” que más acepciones tiene en castellano.

Es más, en Perú se usa como sinónimo de pene, si es que al final va todo al mismo sitio.

El caso es que hará unas semanas entró una familia por la puerta, cosa de agradecer para evitar levantar tabiques.

1º Visita

Cliente: Buenas, quería un pincho para el internet.

Yo: Andando, pues me temo que no tengo. Tengo routers, eso si, pero modems 3G USB que es lo que supongo que quieres no. De todos modos al contratar la tarifa te lo da la misma compañía.

2ª Visita

Cliente: Buenas, que no me expliqué yo o tu no me entendiste el otro día

Yo: Yo apuesto por la opción “a”, pero dime.

Cliente: Que internet ya tenemos y todas esas gaitas, necesito un pincho para que el portátil vea los correos y las chuminás del niño.

Yo: ¿Una tarjeta WiFi entonces? Es raro que el portátil no la traiga.

Cliente: Pues eso es exactamente lo que quiero, un pincho para el internet.

Y ahí se fue el hombre orgulloso con su pincho, no confundir con el primer pincho que me pidió ni con el que, lamentablemente, también pidió días después.

3ª Visita:

Cliente: A ver, a ver… que entre tu y el nene me tenéis hasta la polla.

Yo: ¿Que tiempo tiene el nene?

Cliente: 14 años, ¿Por qué?

Yo: Por que tiene ya edad para venir en persona a ver que quiere.

… varias horas después…

Nene: Buenas, que lo que yo quiero es un pincho

Yo: Tócate la polla. Mira: aquí tienes el catálogo, aquí mi dedo, pónlo donde esté el pincho que quieres.

Aquí debería de dejar el post, y hacer un concurso a ver quién acierta el pincho de los coj****.

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Un pendrive!!! Sus muertos haciendo el pino.

Nene: Si, hombre. Un pincho de esos de josebé para copiar lo que me bajo de internet, un pincho de internet se llama, no?

Yo: Bueno, hay diversas teorías al respecto.

Así que si dudáis entre un pincho o bien un pincho, más vale que os decantéis por el pincho, sin duda más útil siempre y cuando puedas prescindir del pincho.

Buenos pinchos y buena suerte.



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Por El Rafa. Thursday, 26 de January de 2012.

Nunca dejarás de impresionarme

Si hay algo que poco ha cambiado (de carcasa para afuera) en los últimos años, han sido sin duda las impresoras. Por haber hay tantos tipos como tipos de impresión.

Tienes laser, de tinta, de sublimación, de agujas (si, aún hay), térmicas…

Pero todas tienen algo en común: se rigen por la “Ley Clipper”.

Dicha ley, en homenaje a los complejos encendedores de la marca indica los pasos estrictamente secuenciales que hay que dar para la resolución de un problema: Si tienes gas entonces es de la piedra.”

Bien es cierto que en las impresoras la cosa se complica ligeramente, pero dejando aparte problemas electrónicos básicamente se reducen a eso. Pero vamos al grano.

Día 1

Cliente: No me lo explico, vamos, sorprendido me hallo. La impresora me imprime fatal, bla, bla, bla, bla…

Yo: Pues echémosle un ojete.

La impresora va estupenda, pero imprime en un tono verdoso… algo así como si en lugar de tinta tuviera sangre de alien. Lamentablemente es un modelo con un tiempo y no tengo cartuchos en tienda. Como le urge los compro en otro sitio.

Día2.

Cliente: Machooooo, macho, macho, macho. Que no… que esto no va.

Yo: ¿Le has puesto los cartuchos nuevos?

Cliente: Poj claro.

La miro y efectivamente, le había cambiado el de negro, así que el color seguía saliendo con un tono similar al semen de Jabba. Le recomiendo cambiar el de color (que es el que fallaba).

Cliente: ¿El de color? ¡¡Si es el más caro!! Joder con la impresora de los coj…

Día2

No puedo creerme que entre por la puerta. Doy gracias a los cielos por que tuviera una impresora doméstica y no una con cuatro o seis cartuchos.

Yo: ¿Le has puesto papel? ¿Está enchufada a la luz? ¿Está conectada al ordenador?

Cliente: ¿El qué?

Yo: La impresora, copón, ¿No vienes por eso?

Cliente: No, hombre. Que le cambié el que me dijiste y ya va de lujo que te crujo. Vengo a pagarte el rato que hayas echado. Una cosa es comprar los cartuchos en otro sitio y otra es aprovecharme de ti.

Al final la cosa salió a pedir de Milhouse.

En cualquier caso, hay acciones deducibles y otras menos. Una impresora necesita tener papel, tinta, luz y un PC. Si uno va probamos el siguiente hasta dar con el error. Aunque en las impresoras, que se gasten los cartuchos o se sequen es una opción que nadie contempla:

- Lleva un año funcionando estupendamete y de repente…

- La compré hace 3 años, y esta mañana iba a imprimir y nada. Y mira que los cartuchos están nuevos, que sólo sacaron la hoja de presentación (en su día).

- ¿Peor no es que las de laser no se gastan nunca?

Y así hasta el infinito y más allá.



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Por El Rafa. Friday, 18 de November de 2011.

¿Algo me regalarás, no?

Hay clientes a los que si les dices que les regalas una patada en los huevos te contestan “pues a mi primo se la diste más fuerte”.

Y es que los hay que si fueran a un bazar de Tunéz los echarían por cansinos.

Nunca he regalado nada. A lo mejor, como mucho, si he cogido una buena remesa de ratones baratunos los he dado con equipos de más de X€, a lo mejor el cable USB de la impresora. Pero poco más.

Siempre me dicen “es que te hemos comprado ya dos portátiles en menos de catorce años” a lo que yo contesto que compro veinte o más al mes y en ocasiones no me regalan ni los portes. No se como lo verá la gente que no trabaja en esto de vender cacharros con luces y botones. Pero regalar un maletín que al coste sale por unos 10€ por la compra de un portátil que apenas deja esos 10€ es un poco absurdo.

Pero al grano. Algo hay que regalar. ¿Por qué? Por un millón de causas: por que en otra tienda lo han visto siete mil euros más barato y pese a eso me lo compran a mi, por que es el tercero que compran en taitantos años, por que lo han elegido rápido y no han “molestado”, etc… Un millón de razones por las que hacer ese regalo y sólo una por la que no: por que no.

En estas que me veo con una madre, cada vez que viene lo mismo. Si es cierto que me han comprado dos equipos y una impresora, pero no me han regalado ni un mal apartamento en Benidorm y un mísero Ferrari. Así que le agradezco sobremanera que sea clienta mía, pero ya está. Supongo que algo obtendrá cuando siguen viniendo.

Omito las primeras catorce visitas a preguntar por un portátil, dado que el hijo estudia fuera es ella la que hace los recados.

Que si “exactamente el mismo” está en el carrefú lo menos mil euros más barato. Miramos la web del fabricante y ve que aquel es un modelo bastante inferior al que ella me ha encargado. Que si con el primero equipo le regalé maletín, con este también. Lamentablemente el primero fue en aquellos gloriosos tiempos en los que los fabricantes regalaban maletín con sus portátiles, y a mi me dejaban hasta para tabaco. Ahora por no dar ni los discos de instalación.

Pero uno, que le pierde la boca en ocasiones, le suelta eso de “en precio no te puedo quitar nada, ni regalártelo, pero si que te lo puedo configurar y solventar algún problemilla que te surja al configurarlo.”

El hijo estudia informática o algún tipo de ingeniería, por lo que se le presupone cierto conocimiento de dónde se mete. Y más siendo un portátil de gama media alta. Ja, ja, y si me permiten la jocosa redundancia, ja!

Ahí lo tengo, entrando por la puerta con su flamante portátil nuevo en la caja: “Quiero que me generes los 3 DVD’s de recuperación”. ¡Cáspita! ¿Sabes exactamente que son 3? Entonces es que has abierto el asistente que los genera ¿No? Ese que te da cuatro complejas órdenes: introduzca DVD1, introduzca DVD2, introduzca DVD3, Gracias por su visita.

Pues si, el chaval evidentemente lo había visto, lo había leído y lo había comprendido. Pero (y cito textualmente) “como mi madre me dijo que lo configurabas gratis, al menos hazme eso, que el resto lo tengo ya en marcha”.

¿Es pa traicionarlo o no es pa traicionarlo?

Una cosa es echar una mano a alguien que no sabe y otra muy distinta es que te saquen lo máximo que te puedan sacar. Aunque viendo como está el portátil con apenas unas horas de uso, le doy de plazo hasta navidad para hacer uso de esos dvd’s de recuperación.

Un día de estos haré la prueba y pondré carteles grandes en el escapare “operación de cambio de sexo gratuita por la compra de un ratón”, fijo que alguna madre viene con fotos de Nacho Vidal  “así, o si no me voy a otro sitio”.



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Por El Rafa. Monday, 17 de October de 2011.

Cara Dura

Favores, apaños, poyaques, vistazos, ojetes… Todas esta palabras tienen algo en común: Se esperan gratis. Máxime cuando quien las solicita es cuasi familia.

Al grano. Un señor mayorcete (aunque se empeñe en negarlo a golpe de justformen) pasó el otro día cerca de la tienda. Caramba, pensaría, ahí está Rafa echándose un cigarrico, vamos a saludarlo.

Que cómo te va, que tal la familia, etc… Tras las fórmulas básicas de cortesía, y sin mediar prolegómeno alguno soltó la bomba: “Pues si, ya que tu sabes de esto a ver si te traigo un GPS para que le eches un vistazo, a ver si tu lo puedes echar a andar”. No hay problema dijo, oh mísero de mí, pensando que todo quedaría en un simple vistazo.

Pasaron los días y cuando casi había olvidado la “cita” apareció con su flamante Tomtom de a diez mil duros el cuarto de kilo. El problema era que le resultaba imposible completar las direcciones de destino. Raro, en un cacharro de estas características lo que sobran son los asistentes, tips y demás zarandajas. ¡¡Si hasta se echa de menos a Clippy!!

Cuando comienzo a introducir una dirección a ojo me doy cuenta de que no es que no pudiera, ¡Es que ni siquiera le habían explicado como comenzar! No me digas más, que me hago una idea de dónde lo compraste.

En fin, que como no cuesta trabajo, y son un par de minutos le explico por encima como meter direcciones por voz y por teclado. Dándole la base para que vaya bicheando el aparatejo y manejar más funciones. Hasta ahí bien. La conversación previa a la despedida es la que demuestra, más aún, la caradura que gasta la gente cuando necesitan algo.

Cliente: Pues muchas gracias, llevo varios días con el cacharro y no había manera. Y mira que es bueno, que yo sabía que el problema sería mío. Pero bueno es de cojones, con lo que me costó…

Yo: Pues si, es una buena máquina. Te costaría sobre los taitantos más o menos, ¿No? A ese precio los tengo yo aquí en la tienda.

Cliente: Anda, ¿Tu vendes? De haberlo sabido hubiera venido aquí. Además tu por lo menos me lo has explicado bien.

Yo: Hombre, pues si. Si no vendiera sería absurdo que vinieras a preguntarme como funcionan.

Cliente: Claro, claro. Aunque por el mismo precio… además me cogía de camino al salir del cine. Pero bueno. Como vale igual no hay problema.

Yo: Si, hijo mido, si lo hay. No es lo mismo despachar un aparato como este que dártelo con las mínimas instrucciones. Y ya que tenemos confianza para preguntar …

Cliente: Ya, ya. Pero ya me lo has explicado. Así que estupendo. Como si lo hubiera comprado aquí. Y eso, que muchas gracias. Ya si necesito otro me pasará a que me digas cuales son mejores.

Ahí queda la cosa. No hay confianza suficiente para comprar aquí, pero si para preguntar cómo funciona. Incluso para preguntar sobre varios modelos a ver cual es mejor sin garantía alguna de que lo compre aquí. Y ya de “¿Te debo algo?” ni hablamos.

Así que ahí va el tío: saliendo de mi tienda un cliente satisfecho… ¡De otra! Cogiendo, eso si hay que reconocérselo, lo mejor de cada casa.

Y muy bien que hace. Pero lo justo sería que si a una tienda de barrio, de proximidad, se le exige un stock y una variedad propias de una gran superficio, no estaría de más exigirle a esa superficie un trato como en la tienda. Vamos digo yo.



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Por El Rafa. Monday, 8 de August de 2011.

¿Cómo que fuera de garantía?

Últimamente estoy teniendo varios problemillas con las garantías de los productos. Se ve que con el tema de la crisis la gente se agarra a un clavo ardiendo con tal de no sufrir un gasto extra que a nadie sienta bien.

La mayoría de las veces intenta pasarle al seguro la reparación. Si tuve una rotura de tubería en enero y en julio le cayó agua al portátil… ¿Por qué no relacionar causa y efecto?

Otras veces simplemente son cosas que no entran en garantía. Cosas que si bien aparecen detalladas en la documentación de los aparatos (si, esos papeles que ponen en las cajas para que tardes más en sacar tu cacharro) suelen ser de sentido común.

Básicamente la garantía cubre los defectos de fabricación del aparato. Que una pantalla se vea con rayas o de un sólo color a los dos meses es fallo de fabricación. Que la pantalla tenga una raja de punta a punta con la forma exacta de tu llavero o del mando de la Wii… pues no.

Y da rabia, lo comprendo. Que algo se estropée da rabia. Que lo haga al poco de terminar el periodo de garantía da más aún. Y ya que estando en garantía no cubra esta la reparación es para tirarse de los pelos (el que tenga).

Varios son los tipos de usuarios que buscan el beneplácito de la garantía allí donde es imposible que llegue.

1.- El Manazas.

Estos son fáciles de reconocer a simple vista. Son como la Pantera Rosa cuando se tiraba de un pelo y terminaba con el pellejo al aire y una madeja de lana rosa en la mano. Todo empieza, como norma general, con un pequeño error casi sin importancia. Que falle el sonido, por ejemplo. Lo obvio sería reinstalar controladores para empezar. Pero no. No quizás por que el cliente no sepa o no quiera, sino por que para ahorrarse unas pelillas le echa un vistazo su vecino que es un monstruo con los ordenadores (que le pilla la wifi al otro vecino, por lo menos).

Ahí ya la hemos liado. En lugar de entregarme un equipo con fallo en el sonido, me llega al taller un equipo al que le han borrado la partición de recuperación para instalarle un XP del Caribe. Sin drivers ni opción de recuperarlos. “¿Cómo que vas a cobrarte taitantos euros por repararme un equipo en garantía?” Con un poco de paciencia se le hace ver que la garantía la perdió tiempo ha. Termina reconociendo la metedura de pata. Así que se reparar y se hace un arreglo en el precio. Todos contentos.

2.- ¿He sido yo?

Este es peor aún. Si el anterior era al menos consciente del problema, este aún no se lo explica.
¿”Cómo que no entra en garantía? ¡¡Es un equipo con menos de cuatro meses, y el teclado no funciona, se quedan las teclas pegadas!!”
Nefesto, mi querido Watson. Y ese olorcillo a Barceló Cola que remanece allende la barra espaciadora me hace sospechar de la posible causa.

Al final tras repetidos “pues vaya chisme más delicado”, “si es que los hacen que si los miras se rompen”, terminan también comprendiendo que la garantía no cubre las sobredosis etílicas del PC. En ocasiones cuela en garantía, y todos felices, pero normalmente lo mismo que el anterior: un arreglillo en el precio de la reparación y andando.

3.- Que yo tengo mis derechos.

Este es el peor de todos. Si los anteriores ignoraban o disimulaban su alto grado de culpabilidad en el desastre informático, este tercero se niega rotundamente a admitirlo. Es más, no sólo es incapaz de reconocer que ha sido un error suyo o que simplemente la garantía ha expirado por razones cronológicas, sino que exige so amenaza en forma de hoja de reclamaciones que se le repara, ¡Pero para ayer!

De estos, afortunadamente, pocos he tenido. Uno con una impresora: siete meses parada con unos cartuchos rellenados y “misteriosamente” no funciona ahora. ¿Para que explicar nada? “Se tiene que hacer cargo la garantía” No hijo mido, la garantía pasó hace 2 meses. “Pues vaya vendedorzucho estás tu hecho, que me encasquetas impresoras que se rompen por no usarlas”.

Por fortuna los fabricantes, que de cubrirse las espaldas saben un cojón, indican en el manual (si, ese papelito…) que no es recomendable dejar la impresora parada más de X tiempo, donde X es igual al tiempo que la ha dejado el cliente menos unas semanas.

A estos es imposible hacerles entender nada. Sus derechos están por encima del tiempo y el espacio. Así que hoja de reclamaciones al canto con mi correspondiente anotación de “impresora con pésimo mantenimiento y fuera de garantía que el cliente pretende reparar gratis”. Aún estoy esperando que su reclamación prospere… ¿Por dónde andará?

“Propuestas” para solucionar el tema de la garantía hay tantas como clientes: que si me das un portátil nuevo y te pago la diferencia, que si me lo arreglas y luego ya vemos quien lo paga, que si así no lo quiero dame mi dinero, …

Y es que el maravilloso mundo de las garantías tiene más lagunas que un concesionario Renault. Para colmo la ley es terriblemente explícita en cuanto quien se hace responsable de laas garantías: si es un producto que yo me vendido, yo; y si es uno que yo he comprado, también yo. Los minoristas estamos en medio y pillamos por todos lados (como diría Josefina en su noche de bodas).

Salud y suerte.



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Por El Rafa. Wednesday, 23 de March de 2011.

En el fondo hay que quererlos

Tal vez sea un poco injusto que siempre retrate a mis clientes como personas confusas en el mundo de la informática, maleducadas o simplemente ignorantes de su ignorancia.

Nada más lejos. Aunque, evidentemente, las anécdotas más reseñables son las que protagonizan este tipo de clientes.

Pero hoy voy a hablar de otros. De los que me dejan no sólo su ordenador para que lo repare, sino también depositan en mí su confianza y sobre todo su agradecimiento.

El caso es que he tenido el mismo equipo dos veces en la misma semana en mi taller.

La primera vez era un equipo excesivamente lento. Había vivido tiempos mejores… a primeros de siglo. Pero a estas alturas renqueaba.

Un Pentium III 700, en breve pieza retroinformática. Lo limpio, le amplio un poco la RAM (tampoco es cuestión de echarle más dinero encima) y el equipo se queda “razonablemente” bien.

Pero héteme aquí que quedaron por instalar unas actualizaciones de windows. No me di cuenta y al reiniciarlo en cliente en su casa se cargaron y cambiaron la configuración.

Vuelta al taller y en un ratico todo en condiciones.

Cliente: ¿Qué te debo?

Yo: Nada, hombre. Si te lo llevaste hace dos días. Te he cambiado esto y lo otro para que no te vuelva a pasar.

Cliente: Pero dime que te debo. Has echado tu tiempo, así que tengo que pagártelo.

Yo: Que no, que no. Te lo llevas y ya está. A disfrutarlo con salud.

Deshaciéndose en agradecimientos sale por la puerta y a otra cosa mariposa.

Al rato entra otro cliente. Planta su portátil en el mostrador y doy la vuelta para mirarlo y que me explique su problema. Estando así, de espaldas a la puerta, esta se abre y entra alguien.

Antes de que me de tiempo a girarme noto una mano en mi bolsillo trasero. Me giro asombrado y es el cliente del pentium III. “Al menos para que te convides a mi salud” dice mientras sale pitando por la puerta.

El cliente de portátil me mira extrañado y yo sigo a lo mío sin querer darle más importancia. A este no le iba el reproductor de DVD. Le configuro un par de cosas, le explico como reproducirlos y se va encantado y feliz como una perdiz.

Ya solo me miro el bolsillo y veo que tengo ocho euros.

No es ya que la cantidad fuese más o menos, pero el detalle me hizo terminar la tarde con una sonrisa, cosa que pasa muy de cuando en cuando.

Y es que no cuesta nada. A mi no me costó ponerlo en marcha la segunda vez, y no le cobré por ello. El pagó “la voluntad”. El me recomendará a todos sus amiguetes diciendo “llévaselo a Rafa, que es mu majete, guapo y sexy cual Brad Pitt” (bueno, al menos lo primero). Y yo estaré encantado de recibirlo con la mejor de mis sonrisas (de las dos que tengo).

Así da gusto. Uno de estos de vez en cuando hace que se recupere la fe en el ser humano.

Fijo que hoy o mañana entran dos o tres exigiendo que les repare el equipo gratis por que “está exactamente igual que cuando te lo traje”… hace dos años. Y tendremos que discutir, y tendré que escribir un post al respecto por que aún no me da la cosa para psicólogos. Pero al menos lo haré pensando en esos ocho euros que más gustico me ha dado ingresar.

Salud y suerte.



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Por El Rafa. Sunday, 30 de January de 2011.

Yo, dependiente

En su día el señor Asimov enunció las tres leyes fundamentales de la robótica. Robot en su origen significaba algo así como “sirviente”, es decir, el que hace el trabajo, el que lo ofrece. Digamos que es el que a cambio de algo (dinero, comida, no ser asesinado) te ofrece si trabajo.

En resumen, bien podía definirse como… Dependiente.

Así pues, y en un alarde de anarquismo, echemos abajo las leyes. Ya que no pueden ser las de fumar en los bares, al menos desfogaremos con estas.

1.Un dependiente no debe dañar a un cliente o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

¿Dañar? ¿Dañar yo? Casi peor es la segunda parte, lo de permitir por inacción que el cliente sufra daño.

Cliente: ¿Taitantos por un antivirus? Si, hombre. Mejor voy a lo de mi primo que me lo mete gratis.

Yo: Usted verá.

Y efectivamente, no solo se lo metió gratis, sino que también doblado. A las pocas semanas con un vivero de malware que casi tenía que declararse zona protegida por la biodiversidad.

¿Dónde está ahora mi dios? Si se advierte, se readvierte y por mucho que se haga se fracasa… ¿Soy acaso yo el guardián de mi cliente?

Punto para Asimov.

2.Un dependiente debe obedecer las órdenes que le son dadas por un cliente, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.

Cliente: Buenas, te traigo el portátil para que lo formatées. Tiene algún virus, seguramente, y va demasiado lento.

Yo: Déjamelo y le echo un ojete. Te pasas en un par de días y te digo algo.

Aquí pueden pasar dos cosas.

Le hago caso al cliente y le formateo el equipo. Así, tal cual. Sin anestesia ni nada y que el cliente lo agradezca con un sonoro “Pero… ¡¡¡¿¿¿Esto que es???!!! ¿¿¿Andestán mis pelis y mis cosas???”. Cliente dañado por seguir a rajatabla lo que me ha ordenado. Pero, hijos midos, la relación entre lo que quiere un cliente y lo que pide es la misma que hay entre lo que quiere que haga el ordenador y lo que realmente le pone a hacer.

No le hago caso y se lo reparo. Echo mi buena mañana limpiando virus, peinándolo, secándolo, le hago mechas y le limo las teclas. Por la tarde está el equipo niquelado. Entonces al recogerlo me regalará un precioso “¡¡¡¡Taitantos leuros!!!!! Te dije que lo formatearas. Si no lo has hecho es tu problema”. – Si, vale, pero…. ¿Y los potrocientosmil higos (de porno en su mayoría) que tenías guardados? – “Hombre, esos me los tienes que guardar, estaría bueno.

Claramente se puede observar que la segunda ley de Asimov es una gilipolluá más grande que un bug del windows vista.

Otro punto para Isaak.

3.Un dependiente debe proteger su propia existencia mientras dicha protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Partiendo de la base de que la existencia de un dependiente se basa exclusivamente en el número de clientes que tenga… ¿Qué sentido tiene esta ley?

Está claro que para proteger la existencia hay que violar las dos leyes anteriores. Igualmente las dos leyes anteriores se ha demostrado que son inaplicables. Si lo haces fallas y fallas si lo haces.

Asimov, hermoso, ¿No aprendiste nada mientras vendías ordenadores?

Por fortuna siempre hay una cantidad importante de clientes que independiente de lo que se les cobre o lo que se tarde en repararles el equipo, siempre se despiden con un “Muchas, gracias. Todo el trabajo/estudio/ocio lo hago con el portátil y si no me lo arreglas me quedo en bragas.”

Salud y suerte.



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Por El Rafa. Friday, 19 de November de 2010.

Como los hombres

“A mi me gusta arreglar las cosas como los hombres, cara a cara. Nada de bancos ni chorradas de esas de por medio”

Inspira confianza, ¿Verdad?

Pongámonos en antecedentes.

Sicilia, 1976… digo… el otro día. El lunes pasado, por ejemplo.

Entra un chaval a la tienda. No tendrá más de 16 o 17 años. Pregunta por portátiles como el que pregunta si va a llover o no.

El martes, entra el chaval a la tienda, el mismo, y pregunta por portátiles como el que pregunta si te has caído o sueles echar la siesta en el hueco de la escalera.

Vamos, que mucho empeño no tenía. Sigue preguntando, mira, remira. Y no para de decir “mañana es que viene mi familia y quiero que lo vean”. Chachi pues, pásate mañana y que vean todo lo que el decoro permita.

Ni me daba confianza ni dejaba de dármela. El caso es que viene la familia y ven uno que les parece bien. No lo tenía en existencias así que lo pido.

Y por fin el gran día. Llega el chaval, pregunta que si está y gozoso observa su flamante portátil nuevo. Con maletín y ratoncico. El kit completo.

Llega el momento de la verdad.

Cliente: Bueno pues ya está. Te voy a pagar ahora un poquillo y el resto pues ya veremos. ¿Que pillo más? Pues te pago más. ¿Que menos? Pues menos. Pero en tres o cuatro meses to lo más esto está liquidado.
Yo: ¿Ein? No, hijo, no. O me lo pagas todo en efectivo o se financia.
Cliente: A mi es que no me gustan los bancos, no me fío de ellos.
Yo: Ni a mi me gustan los morosos. Y tampoco me fío. Así que, tal y como hablamos el otro día con tus padres, o lo pagas o lo financias.
Cliente: No, si pagarlo lo pago. Pero como los hombres. Entre tu y yo, como siempre se ha hecho. Tienes mi palabra, hombre. Fíate de mi.
Yo: Yo es que los hombres… vamos, que no me gustan mucho. Así que mira, dejamos el portátil aquí que está precioso y mañana si quieres te traes el dinero y lo retiras o bien traes los papeles y se financia.

Así que el pobre chaval salió cabizbajo por la puerta murmurando algo mientras sacaba el móvil.

A la media hora volvió con la mitad del precio del equipo. “El cajero no me da más, pero mañana sin falta te lo pago, de verdad. Mi madre me ha dicho que me ingresa el dinero y luego se lo pago yo a ella”.

Y que es mucho mejor, hombre, ¿Dónde vamos a parar? Si me debes a mi luego pasa lo que pasa. Que si un pulgar por aquí, una oreja por allá… Pudiendo deberle a una madre. ¿Qué es lo peor que te puede hacer? ¿Dejarte un domingo sin natillas? No creo, ni la peor madre es tan cruel.

Como uno tiene un corazón que no le cabe en los pechos, finalmente se lo llevó. Esperemos que mañana aparezca de nuevo y no me haga ir a buscarlo y traerlo de las orejas.

Salud y suerte.



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Por El Rafa. Thursday, 30 de September de 2010.

Windows (Cuarto) Milenum

Mala cara tiene la criatura

Seguro que todos hemos visto alguna vez Cuarto Milenio. Confieso que yo al principio lo hacía por un interés sobre el tema que remanece de mis “Más allá de la ciencia” prepúberes, aunque ahora lo veo solo de cuando en vez y más por cortes ridículos en youtube que por otra cosa.

Una de las cosas más “interesantes” del programa son las fotos que mandan la peña.

Siempre es lo mismo, sólo varía la foto.

Sale la Porter con un megapantallón TFTísimo de cienmilmillones de pulgadas (u más) y suelta:

Esta foto nos la manda un amigo de la nave del misterio desde Argamasilla de Alba. Nos dice que él estaba de cena con su mujer y al hacer la foto no había nadie más. Sin embargo podemos apreciar que tras la silla de la derecha se encuentra su suegra, una cuñada con los sobrinos, dos cuñados bastante borrachos y un señor de Murcia bajito y con bigote.


Una vez estudiada la imagen por nuestros expertos del programa, estos han llegado a la conclusión de que no hay nada paranormal en la imagen. Viendo la fecha impresa en la misma apreciamos que está tomada el 24 de diciembre por la noche, con lo que estaban en una cena familiar de nochebuena. ¿Por qué no vio a nadie más esa foto? Seguramente por las treinta botellas de sidra que hay espurreadas por toda la mesa. En cuanto al señor de Murcia, unos amigos de la pareja nos confirman que es un policía nacional que acudió al domicilio tras la llamada de unos vecinos alertados por los gritos que soltaba la suegra al confundirla nuestro amigo con su señora y querer hacerle el amor sobre el pavo mientras la sodomizaba con una botella de champan (catalán, evidentemente)“.

Nunca hay nada paranormal. O bien la peña al hacer una foto no mira más allá del escote de la retratada o bien le dan al botón como el que llama al ascensor: cantando y hablando del tiempo. Pero eso si, tienen una sección entera sólo para eso y encima la vemos.

En resumen y parafraseando al doctor House: “Todo el mundo es gilipollas”.

Pero esto no es exclusivo de Cuarto Milenio, ni mucho menos, también sucede en informática (de ahí el título sin gracia del post).

Debería de hacer una sección similar a la de Friker Jiménez en mi tienda. Sería algo así como:

Aquí tenemos un ordenador que nos ha traído Jacinto, de Cincinatti (es para disimular, todos sabemos que Cincinatti no existe). Según nos cuenta, el hijo del frutero vecino de su cuñada que le cambió las pilas a la calculadora Casio cuando era pequeño, es decir, un experto en el tema, lo formateó y lo dejó limpio como una patera. Sin embargo esa misma tarde dejó de funcionar. Nuestro amigo de la tienda de los horrores nave del misterio nos asegura que en ese momento el ordenador no tenía nada, estaba completamente limpio por el formateo.


Nuestro experto en la materia, el guapísimo y más que sexy, el George Clooney español, Rafa, ha estado examinando en profundidad el PC para darle una explicación al misterio. Una vez el equipo llegó a arrancar, podemos ver entre el puntero del ratón con forma de dinosaurio y el tapiz de Angelina Jolie que en el escritorio hay decenas de iconos de dialers de sexo en vivo, casinos online… También podemos apreciar que está instalado el emule y el ares, con unos siete mil doscientos cuarenta y cinco gigopondios descargados.


Sin duda alguna no hay explicación. Es imposible que con el ancho de banda actual pueda haber descargado tamaña cantidad en una sola tarde. Tenemos delante un ejemplo claro de cómo el violador del condensador de fluzo ha vuelto a hacer de las suyas.


Así que amigos, no dudéis en enviarnos todos los ordenadores que tengáis y que no tenga explicación en su comportamiento: ordenadores que tras instalarle el quinto antivirus simultáneo dejaron de arrancar por arte de birlibirloque; el portátil que murió misteriosamente tras una ingesta de cocacola (sin ginebra ni nada); la pantalla que se rompió sola y sin explicación pese a tener un tapón de boli incrustado…


Todos estos espeluznantes casos, y muchos más, la próxima semana aquí, en la tienda de los horrores nave del misterio.”

Eso si, me temo que dicho programa se emitirá en plataformas de pago, que esta la cosita muuu mala.

Salud y suerte.



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